Martes, 23 de Febrero de 2010

Antidepresivos maternos pueden retrasar primeros pasos del bebé

Reuters ·23/02/2010 - 18:17h

Por Frederik Joelving

Cuando las embarazadas toman antidepresivos, a veces puede ocurrir que su bebé tarda más en alcanzar las distintas etapas del desarrollo, dijeron investigadores daneses.

Pero esos retrasos, de hasta un mes, no impiden a los bebés tener un rango normal de desarrollo.

"Ese tipo de fármacos alteran el cerebro fetal", dijo a Reuters Health el doctor Lars Henning Pedersen, que participó en el estudio. Pero el retraso "no afectaría al bebé en absoluto", agregó el especialista, del Hospital Universitario Aarhus, en Dinamarca.

A una de cada seis embarazadas en Estados Unidos se le diagnostica un trastorno depresivo mayor y la mayoría recibe antidepresivos como Prozac, Zoloft o Paxil.

La sustancia química a la que apuntan esos fármacos, la serotonina, participa en muchas funciones biológicas, desde el estado de ánimo hasta la atención, el apetito y el desarrollo cerebral.

Esos fármacos alivian los síntomas depresivos, pero se desconoce la reacción del feto o cuánto duran sus efectos potenciales. En test de laboratorio, por ejemplo, la administración de antidepresivos a ratas preñadas afectó la curiosidad natural de la cría hasta la adultez.

Para el estudio, publicado en Pediatrics, el equipo de Pedersen indagó en una base de datos nacionales con información de más de 100.000 embarazos en Dinamarca.

Los expertos identificaron a 400 mujeres que tomaron antidepresivos durante el embarazo y a casi 500 que no los tomaron pese a tener depresión.

Según lo informado por las mujeres, el equipo comparó cuántos bebés en cada grupo había cumplido con ciertas etapas del desarrollo, como sentarse sin ayuda o buscar sonidos.

A los seis meses, la única diferencia estuvo en la motricidad gruesa. El 26 por ciento de los bebés expuestos a los antidepresivos en el segundo o el tercer trimestre gestacional pudo sentarse solo, a diferencia del 30 por ciento que no fue sometido a esa exposición.

Aquellos bebés demoraron 16 días más en aprender a sentarse, tras considerar la edad materna, la lactancia y otros factores, y empezaron a caminar 29 días después.

A los 19 meses, las diferencias en los movimientos habían desaparecido, aunque los niños expuestos a los fármacos tendían a pedir más ayuda para resolver problemas.

Pese a la preocupación que generan estos resultados, que se suman a estudios previos que detectaron un aumento de la sensibilidad al dolor y el riesgo cardíaco en los bebés de mujeres que tomaban antidepresivos, los expertos creen que las embarazadas con depresión no deben necesariamente evitar el uso de esos fármacos.

Primero, el nuevo estudio no pudo establecer si las mujeres que tomaron los fármacos estaban más deprimidas, aún si terminaron teniendo menos síntomas después del tratamiento.

Segundo, la depresión sin tratar está asociada con problemas de salud infantil, como irritabilidad y falta de atención. Tercero, el bienestar materno también está en riesgo.

"El estudio se suma a las evidencias de que la exposición prenatal a los antidepresivos tiene riesgos", opinó el pediatra especializado en desarrollo Tim Oberlander, de la University of British Columbia.

Por último, agregó que, aunque hay muchos tratamientos disponibles, incluida la psicoterapia, "habrá mujeres que necesiten medicamentos".

"Es cuestión de equilibrar los beneficios y los riesgos para la madre y el bebé", dijo el médico.

FUENTE: Pediatrics, 22 de febrero del 2010.