Lunes, 22 de Febrero de 2010

Joseph Estrada denuncia sobornos para que se retire de la carrera presidencial

EFE ·22/02/2010 - 08:24h

EFE - El ex presidente de Filipinas Joseph Estrada. EFE/Archivo

El depuesto ex presidente filipino Joseph Estrada denunció hoy que otras candidaturas han intentado sobornarle para que se retire de la carrera electoral en la que aspira a volver al puesto del que fue derrocado en 2001.

"Amigos de otros candidatos me han propuesto asumir todos los gastos de mi campaña si me comprometo a respaldarles, pero no puedo vender mis principios", aseguró a una radio local Estrada, tercero en los sondeos por detrás de los senadores Benigno "Noynoy" Aquino y Manny Villar.

Estrada atribuyó los rumores de su posible retirada a una conspiración para mancillar su reputación e insistió no solo en que seguirá adelante sino que todavía puede ganar pese a que se halla a mucha distancia de sus dos rivales en las encuestas.

Incluso recientemente anunció que "el destino" le devolverá al sillón presidencial que a su juicio jamás debió abandonar en 2001.

Según muchos analistas, el ex gobernante guarda la llave de los comicios, pues puede dar el triunfo a Aquino o Villar en función de si decide o no mantenerse en la carrera.

Estrada, un antiguo actor desalojado del poder por corrupción en enero de 2001 tras menos de tres años en el cargo, conserva todo su carisma entre la mayoría de filipinos pobres, que le perdonan sus excesos, pues le ven como el mismo tipo duro pero de buen corazón que interpretaba en las películas.

Hace un mes, la Comisión Electoral de Filipinas ratificó su candidatura pese a la limitación a un mandato presidencial establecida por la Constitución, puesto que fue desalojado del poder antes de poder terminar su periodo en el cargo.

"Erap", como es popularmente conocido en el país, fue condenado en 2007 a cadena perpetua por malversación de fondos públicos, pero poco después le perdonó su sucesora en el puerto, Gloria Macapagal Arroyo.

La defenestración de Estrada, conocido bebedor, mujeriego y adicto al juego, fue auspiciada por miembros de las familias políticas tradicionales, la jerarquía eclesiástica católica y empresarios de clanes rivales descontentos con su pérdida de poder en el ámbito económico.