Lunes, 22 de Febrero de 2010

El teatro de máscaras de Zapatero

El contraataque político desafía la estrategia rentista de Rajoy

ERNESTO EKAIZER ·22/02/2010 - 08:30h

Los ministros negociadores del pacto económico.

Para entender lo que está ocurriendo con la economía y la política en este país quizá haya que acudir al teatro japonés de máscaras. "Lo que brilla en el teatro Kabuki", escribió el cineasta ruso Sergei Einsenstein, "es el método escueto de la transferencia". Se trata, explica, de "transferir el objetivo emocional básico de un material a otro, de una categoría de provocación a otra". Precisamente, esta "transferencia" es la que acaba de poner en marcha Zapatero al ponerse la máscara del pacto para debilitar la estrategia rentista de Mariano Rajoy y del PP, es decir, la estrategia de limitarse a cortar el cupón del dividendo de la crisis económica española.

Si Rajoy sostiene que la crisis es producto exclusivo de la política económica de Zapatero, este adopta la posición simétricamente opuesta, según la cual, España está pagando, más allá de los excesos del ladrillo, los platos rotos de una crisis financiera internacional. La idea de Zapatero es situar a Rajoy y al PP en el bando de los mercados, en el bando de los que desconfían de la capacidad de España para enderezar la situación de las cuentas públicas y piden, por ello, tipos de interés más elevados. Este el contraataque político.

Zapatero está forzando a Rajoy para que defina sus planes económicos

En cierto modo, Zapatero está jugando respecto de Rajoy y el PP el papel que los mercados juegan respecto de los gobiernos. Estos obligan a los políticos, con su espada de Damocles, a adoptar aquellas medidas que, se supone, restituirán los equilibrios en la economía. Zapatero está forzando a Rajoy para que defina claramente su alternativa económica. Una de dos, porque cree que simplemente carece de ella, o porque, estima Zapatero, la propuesta de mano dura del PP (más ajuste) le hará perder potenciales votos.

Veamos la lógica política subyacente. Cuando uno se enfrenta a una depresión económica de largo plazo como la española (producto sobre todo de una burbuja de la vivienda y un endeudamiento sin precedentes históricos de familias, empresas y bancos) y, además, esta crisis le va a absorber toda la legislatura, las maniobras tienen que llenar periodos de largos vacíos políticos.

Zapatero inició el giro hacia los mercados durante el verano de 2009, al optar por la subida de impuestos para reducir el déficit público en lugar de un recorte brusco del estímulo fiscal. Esto lo hizo cuando comenzó a imaginar, como otros políticos y otros países, los famosos brotes verdes, es decir, la presunta proximidad de la recuperación. Luego ha ido profundizando ese giro (propuesta de reforma de pensiones y del mercado laboral). Pero, al tiempo, mantiene su discurso socialdemócrata de denuncia de los mercados y de intervencionismo estatal.

Mantiene el mismo doble discurso que están practicando Obama y Brown

¿Esta doble táctica (estimulo fiscal/recorte del déficit) y doble discurso (cumplimiento de Maastricht y denuncia de los mercados) prueba que Zapatero es un indocumentado? Antes de responder, hay una cuestión previa. Esa contradicción entre realidad y discurso ¿es exclusiva de Zapatero? El presidente Obama ha introducido en medio del programa de estímulo fiscal un plan de reducción del colosal déficit fiscal de EEUU; el primer ministro Gordon Brown, ante unas elecciones generales en mayo, hace tres cuartos de lo mismo.

Por tanto, la contradicción de Zapatero refleja la naturaleza de la política que representa el partido socialista; o, por decirlo de otro modo, es la única manera de navegar en medio de la tempestad.

Zapatero espera con la táctica del pacto llegar, estirando los plazos, hasta el verano. Entonces, las elecciones catalanas de octubre próximo habrán introducido a este país en la vorágine de los comicios autonómicos y municipales de 2011.

Con todo, estas maniobras se verán limitadas por las turbulencias financieras. Que volverán. Porque la especulación contra el euro, que sigue vigente a juzgar por el creciente número de contratos a corto que apuestan a la baja contra la divisa europea, y la crisis reprimida de la deuda soberana griega y europea, es un nuevo frente de la crisis financiera internacional que comenzó en agosto de 2007.

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