Domingo, 21 de Febrero de 2010

La generación puente encuentra la virtud

Duyos y Juanjo Oliva presentaron ayer sus colecciones

ALEX CARRASCO ·21/02/2010 - 09:36h

Ayer, la Cibeles Madrid Fashion Week estuvo dominada por los creadores que han tendido un puente generacional entre la juventud y la experiencia: en el término medio encontramos la virtud. "Dijo que me iba a sorprender y lo ha conseguido, ¡no ha sacado ni un estampado!", comentaba David Delfín tras el desfile de Juan Duyos.

La sorpresa que nos tenía reservada el madrileño no estaba sólo en la ausencia de estampados. Duyos fue el único de la jornada que supo encontrar el preciado chic parisiense. Con la música en directo de Russian Red como telón de fondo, su desfile fue un compendio perfecto de formas ultra femeninas, tejidos vaporosos, sensuales transparencias, cuidados estilismos y una espectacular paleta cromática que hacía honor al nombre de la colección, Colorama.

La renovación constante, unida a una identidad creativa única, debería marcar el Norte en la brújula de la moda española. Juanjo Oliva así lo debe pensar, porque él también está inmerso en la renovación de su firma, aunque esta metamorfosis resulte todavía bastante tibia. Al comienzo de su desfile la colección parecía buscar la dura esencia de Bulle Ogier en la película Maîtresse, aunque al llegar la línea de noche a Oliva se le debió pasar el amor por el sadismo, porque volvió a tropezar con sus mitomanías. El espíritu de Madeleine Vionnet era demasiado evidente.

Lejos de cualquier referencia clásica, Amaya Arzuaga volvió a ser uno de los platos fuertes del menú de Cibeles. Su elegancia galáctica, su poética visual y su gusto por una arquitectura brutalista reviven gracias a un nuevo sentido de la descomposición formal y conceptual. Antonio Alvarado, una vez abandonada la provocación, también se ha sumado al carro del estructuralismo, aunque su maximalismo formal aún no termina de encajar. Menos que el sedante minimalismo de los diseñadores Roberto Torretta y Ángel Schlesser, para ellos la renovación es un cuento chino. Recogen el testigo de la vanguardia Ana Locking y José Miró: con ellos viajaremos al futuro.