Sábado, 20 de Febrero de 2010

"Jesús Gil era una parodia de sí mismo"

Actor. Interpretará al fallecido Jesús Gil y Gil en un telefilme que emitirá próximamente Televisión Española sobre la 'operación Malaya'

REBECA FERNÁNDEZ ·20/02/2010 - 11:06h

El actor Fernando Albizu adora hacer teatro.

"Buscaban a un tío así, grande y gordo, y me tocó". El actor Fernando Albizu (Vitoria, 1963) explica entre risas su llegada al telefilme Operación Malaya, en el que dará vida a un personaje polémico: el fallecido Jesús Gil y Gil. Esta producción de Mediapro para Televisión Española, cuya grabación se inició hace unas dos semanas, se centra en el aspecto político de la trama y muestra a Gil como "un tío normal", a pesar de que para Albizu el que fuera presidente del Atlético de Madrid era "casi una parodia de sí mismo". Con dos nominaciones a sus espaldas por su trabajo en la película Gordos, una como mejor actor revelación en los Goya y otra como actor de reparto en los Premios de la Unión de Actores, este intérprete compatibiliza el cine y la televisión, aunque su medio favorito es el teatro. "Si me quitaran el teatro, echaría algo en falta, como si me arrancaran una parte de mí", confiesa.

¿Le sorprendió que le ofrecieran el papel de Gil?

La verdad es que sí me chocó un poquito, porque no sé si nos parecemos mucho. Buscaban a un tío así, grande y gordo, y me tocó [risas]. Es un papelito corto, porque realmente se trata de introducir al personaje de Juan Antonio Roca, que es el protagonista de la serie.

¿Qué es lo más complicado de interpretar a un personaje tan conocido como Gil?

Que sea creíble, pero como todos los personajes. Además, Jesús Gil ha sido muy parodiado, porque ya el personaje en sí era casi una parodia de sí mismo, y es complicado hacerlo de verdad y que no suene a chiste su manera de hablar.

¿Cómo va a ser el Jesús Gil de este telefilme?

Va a ser un tío muy normal. La mayoría de los personajes cuando salen en la televisión son de una manera y en su vida cotidiana son diferentes, y estamos intentando hacer un personaje más normal, un político y empresario.

¿Cómo se está preparando este personaje?

Empecé viendo vídeos. Lo que pasa es que la mayoría de cosas que vi en Internet son momentos televisivos muy exagerados, y hay secuencias que son muy intimistas, así que decidí no empaparme en exceso. Manuel Huerga, el director, es el que me está controlando, porque yo soy bastante histriónico, y mi histrionismo más el de Jesús Gil podía ser una animalada.

¿Desde qué punto de vista se aborda la ‘Operación Malaya'?

Se centra en el ámbito político y la corrupción. También aparecerá Julián muñoz, al que interpreta Juanjo Cucalón.

¿Veremos a Gil con las manos en la masa?

Más que con las manos, con la lengua, dando órdenes y haciendo pactos.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de este entramado económico y político?

El comentario de una persona amiga de la familia de Roca, que decía que en la última temporada Roca dominaba a Jesús Gil. Eso me sorprendió muchísimo, aunque es sólo una versión de lo sucedido, porque Roca tiene una imagen muy calmada y todos conocemos a ese Gil tan agresivo y potente, y el hecho de que hubiera broncas internas y fuera dominado me sorprendió.

¿Tras hacer este papel ha cambiado la imagen que tenía de Gil?

No, siempre me resultó un personaje excesivo en todo, en su comportamiento, sus maneras de trabajar y sus opiniones.

En mayo vuelve a subirse al escenario con ‘Sé infiel y no mires con quién', en el Teatro Amaya de Madrid. ¿Qué magia tiene el teatro con respecto a los demás medios?

El trabajo de actor es el mismo, pero el control sobre los personajes es mucho más inmediato y tienes al público cerca. Es una cosa más viva.

¿Se queda con el teatro?

Sí, sin duda, sin desmerecer ni al cine ni a la tele, que son cosas muy interesantes. Si me quitaran el teatro, echaría algo en falta, como si me arrancaran una parte de mí.

¿Cómo le ha influido su paso por el ‘cabaret' y el teatro a la hora de afrontar papeles en cine y tele?

Da más seguridad en uno mismo. Cuando empecé haciendo cabaret, trabajaba en un bar a las tres de la mañana y hacía un monólogo con la gente en la barra bebiendo copas. A unos les interesa y a otros no, así que te hace hacerte muy duro, tener un oído muy potente para tener controlado al público. Favorece más las percepciones del espectador real. El tener ese control en el escenario es aplicable al cine y la televisión.

¿Le queda algún reto profesional por cumplir?

Me gustaría hacer radio, que no he hecho nunca, estar de comentarista en un programa o en la tele puede tener su gracia, aunque no sé si serviría, porque en seguida me caliento y yo soy muy animal con mis opiniones. Pero no lo haría en programas de corazón, que me sorprende que triunfen, porque creo que la vida privada de los famosos está sobrevalorada. Además, en algunos de estos programas hay juegos que engañan al espectador y todos sabemos que en la tele hay mucho guión, pero cuando es todo de mentira, a mí me ofende.

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