Sábado, 20 de Febrero de 2010

La inmobiliaria Colonial parchea su deuda

La banca cobrará parte en acciones y parte en cuatro años

SUSANA R. ARENES ·20/02/2010 - 00:05h

Las entidades financieras a las que la inmobiliaria Colonial les debe 6.300 millones tendrán que esperar para recuperar gran parte de ese dinero. Ayer, la compañía anunció un acuerdo con la banca por el que asume cobrar gran parte (más de 3.000 millones) en acciones, renuncia a reclamar el dinero e intereses de los 1.015 millones ligados a pisos y terrenos hasta 2014, y también aplaza esos cuatro años otros 2.095 millones.

Más de ocho meses ha costado a los bancos y a la inmobiliaria (adquirida en su día por el promotor sevillano Luis Portillo, aún con el 4% del capital) diseñar un complejísimo mecanismo para reestructurar la deuda de la compañía. El objetivo es dar un periodo de tranquilidad financiera y volcarla en la actividad de edificios y oficinas en alquiler, mientras se separarán en una filial los activos tóxicos (no vendibles), como suelo y pisos.

A las cuatro de la madrugada del viernes el presidente, Juan José Brugera, y el consejero delegado, Pere Viñolas, firmaron con más de una veintena de entidades financieras un sofisticado esquema que podría servir de modelo parcial a otras dos promotoras que están intentando refinanciar su deuda para no caer: Reyal Urbis, que debe casi 5.000 millones, y Metrovacesa, con una deuda de unos 6.200 millones.

Batacazo en la bolsa

En la reestructuración, Colonial prevé dos ampliaciones de capital antes del 31 de julio. Con la primera, intentará captar hasta 1.900 millones (de los que 50 millones serían para dotar de liquidez a la empresa). La segunda, por el mismo importe suscrito, servirá para que los bancos conviertan sus préstamos en acciones. Es la misma solución que propone a Royal Bank of Scotland, Calyon, Eurohyo y los fondos Colony y Orion, que ya convirtieron 1.306 millones de deuda en bonos convertibles en acciones y ahora los canjearán.

Estos tres bancos y dos fondos se sumarán así a las entidades que ya en su día cambiaron deuda por capital, con Banco Popular y La Caixa a la cabeza. Con ello, la banca llegará a controlar prácticamente el 90% de la empresa. El mercado no vio bien la reestructuración y castigó al valor con la mayor caída del día, un 8,28%.