Viernes, 19 de Febrero de 2010

Mali permanece optimista sobre el rehén francés en vísperas del fin de ultimátum

EFE ·19/02/2010 - 15:53h

EFE - El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Bernard Kouchner. EFE/Archivo

Mali permanecía hoy optimista sobre la suerte del francés Pierre Camatte, secuestrado hace casi tres meses en el norte del país, apenas 24 horas antes de que concluya el ultimátum fijado por la rama de Al Qaeda en el Magreb sobre el rehén, indicaron a EFE fuentes próximas a la negociación.

Aunque las autoridades malienses mantienen la prudencia sobre las negociaciones e insisten, al menos oficialmente, en que descartan liberar a los cuatro salafistas presos en Bamako -una de las condiciones exigidas por Al Qaeda-, las mismas fuentes indicaron que se han recibido en los dos últimos días datos "esperanzadores" que incitan al "optimismo".

Camatte fue secuestrado en un hotel de Menaka, en la región norteña de Gao, el pasado 26 de noviembre, apenas tres días antes de que los cooperantes españoles Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta fuesen capturados en Mauritania por un grupo de hombres armados y llevados igualmente al norte de Mali.

Se trata del primer ciudadano occidental secuestrado en el norte del país y su caso preocupa especialmente al Gobierno de Mali, cuya resolución se presenta en principio más complicada que la del secuestro de los españoles, así como la de una pareja italiana capturada también en Mauritania el 17 de diciembre.

El ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, ha viajado a Bamako en dos ocasiones desde principios de febrero, la última el pasado sábado, para presionar al Gobierno maliense a que acceda a liberar a los cuatro presos islamistas, entre ellos un argelino al que Argel acusa de los atentados del 11 de abril de 2007 en la capital.

A la liberación de los presos islamistas, detenidos el pasado año en relación con la muerte de un coronel maliense en su casa de Tombuctú, se opone frontalmente Argelia, cuya reacción teme Mali, además de otras potencias occidentales como Estados Unidos o el Reino Unido.

Sin embargo, el poder de influencia de Francia sobre Mali, antigua potencia colonial y principal inversor en el país, no es en absoluto desdeñable y fuentes malienses aseguran que Kouchner habría presionado duramente a Bamako con la amenaza de reducir la cooperación y el apoyo financiero.

Los seis rehenes europeos en poder de Al Qaeda permanecen retenidos en algún lugar de la depauperada y desértica región de Kidal, en el noreste del país, una zona de intrincadas montañas que facilitan desde hace años el refugio de los islamistas violentos y de todo tipo de traficantes y delincuentes organizados ante la impotencia de Bamako para hacerles frente.

Se trata de la cordillera del Adrar des Ifoghas, que a diferencia de otras regiones desérticas del vasto norte de Mali, donde la supervivencia resultaría prácticamente imposible, cuentan con agua y pequeñas poblaciones en las que poder aprovisionarse.

"Sabemos donde se encuentran pero no podemos ir a por ellos porque no tenemos medios suficientes", declaró a EFE Assarid Ag Imbarcaouane, vicepresidente de la Asamblea Nacional maliense, uno de los líderes tuareg de Gao y experto conocedor de la zona.

También el coronel Issa Onguiba, ex ministro de Interior y presidente de la Asociación de Antiguos Combatientes recalcó que Mali no puede hacer frente por si solo a la amenaza islamista y consideró "urgente" que los países occidentales ayuden a resolver el avispero en que se ha convertido el norte del país.

"Los traficantes de drogas, armas y personas, así como los salafistas están mejor equipados que nuestro Ejército, y se mueven constantemente de un lugar a otro", dijo y reconoció que algunos militares acaban implicándose en las redes criminales a causa de sus ínfimos salarios y la extrema pobreza y abandono de la región de Kidal.

Varias fuentes consultadas por EFE coincidieron hoy en que la resolución del secuestro de los españoles deberá esperar al menos, en cualquier caso, a que se aclare la suerte de Camatte, en poder de la fracción más radical de Al Qaeda liderada por el argelino Abu Zeid.

Ese grupo fue el que ejecutó el pasado mayo al turista británico Edwin Dyer, el primer rehén asesinado en Mali, después de que, según un comunicado de los terroristas, el Gobierno de Londres no accediese a sus reivindicaciones, que incluían la liberación de un islamista jordano.

Javier García