Jueves, 18 de Febrero de 2010

"Miguel Hernández no fue angelical sino un pícaro"

El catedrático Eutimio Martín publica una polémica biografía del poeta alicantino

PAULA CORROTO ·18/02/2010 - 08:30h

Eutimio Martín, ayer, en Madrid. Reyes Sedano

Miguel Hernández no fue un poeta criado en la miseria. En la biografía El oficio de poeta. Miguel Hernández (Aguilar), el catedrático de la Universidad de Aix-en-Provence, Eutimio Martín, destruye este tipo de lugares comunes que han acompañado al poeta desde su muerte. "Nunca fue un hombre angelical, sino más bien un pícaro que siempre quiso buscarse la vida como poeta", sostiene. Un oficio que acabó costándole la vida por obra de la institución que le ayudó en sus primeros pasos: la Iglesia. "Es el verdadero culpable de su asesinato", apostilla el catedrático.

Martín asegura que el planteamiento de su trabajo, emprendido hace 20 años, fue hacer "una biografía a la francesa". Esta, al contrario que la inglesa, profusa en datos y fechas, se centra en los elementos que determinan la vida y obra de un individuo.

Martín señala a la Iglesia como la culpable del asesinato del poeta

Coqueteos fascistas

El catedrático pronto se dio cuenta del papel arrollador que había tenido la abrumadora beatería que se respiraba en su localidad natal, Orihuela (Alicante). "Los padres de Miguel Hernández no vivían mal, pero eran unos analfabetos y no les interesaba que su hijo publicara poemas", manifiesta Martín. Esa es la razón por la que el autor de El rayo que no cesa acudió a los curas de su pueblo: necesitaba financiación. "Por eso hizo concesiones como el auto sacramental", dice el catedrático.

A través de testimonios orales de personas cercanas a su figura, Eutimio Martín señala los coqueteos que el poeta tuvo con el fascismo en su primera juventud. "En una ciudad como Orihuela, era normal, aunque había mucho de conveniencia en esta postura", mantiene el catedrático.

En el libro se destaca su mala relación con García Lorca

También insiste en la mala relación que el alicantino tuvo con los miembros de la Generación del 27, sobre todo con Federico García Lorca. "Fue por culpa de Hernández. Tenía tan alto concepto de sí mismo que creía que podía exigir", señala Martín. Y si no conseguía lo que quería, podía ponerse agresivo: "A Lorca lo llamó gitano porque no le decía nada de su poemario Perito en lunas". Sin embargo, la muerte de Lorca fue uno de los principales motivos para que Hernández acudiera al frente.

Su relación con las mujeres fue traumática. "Seguro de que tuvo una relación con Maruja Mallo. Su matrimonio con Josefina Manresa no fue una historia a lo Romeo y Julieta".

Sobre la celebración del centenario del nacimiento de Hernández, Martín prefiere no hablar mucho. "Ha tenido la mala suerte de que sea un año de crisis, aunque es evidente que nadie de derechas admite todavía que el hijo de un cabrero y comunista sea ya un clásico".