Martes, 16 de Febrero de 2010

Para mejorar la vacunación infantil, hay que llevar un registro

Reuters ·16/02/2010 - 19:07h

Por Frederik Joelving

Hacerse cargo del registro de vacunas del bebé sería la mejor manera de no saltearse ninguna, según sugirió un nuevo estudio.

"En nuestro país, pensamos que el médico es el que lleva todos los registros", dijo el doctor James McElligott, pediatra en la Medical University of South Carolina, que participó en el estudio. "Me gusta la idea de devolverles el poder a las madres", agregó.

Cuando los padres completan la cartilla con las dosis, la vacunación al día de los niños tiende a aumentar más de la mitad.

Los expertos coincidieron en que los niños no están recibiendo todas las vacunas que necesitan, desde la que los protege del sarampión, la parotiditis (paperas) y la rubeola, hasta la de la polio y la influenza.

McElligott y su colega Paul Darden hallaron que el 81 por ciento de los niños de 2 años estaban al día con las vacunas, según las guías nacionales.

Pero nadie halló aún la mejor forma de alcanzar las metas nacionales. Una solución podría ser el uso de cartillas de vacunación.

En el estudio, McElligott y Darden, que ahora trabaja en la University of Oklahoma, hallaron que el 40 por ciento de los bebés tenía una cartilla y que el 84 por ciento de esos niños tenía las vacunas al día. En cambio, sólo el 79 por ciento de los niños sin el registro tenía todas las vacunas al día.

La oportunidad de la inmunización es importante porque el sistema inmune infantil no maduró aún lo suficiente como para luchar contra muchas enfermedades, dijo el doctor Robert M. Jacobson, profesor de pediatría de la Escuela de Medicina Mayo, en Rochester, Minnesota, que no participó en el estudio.

En principio, la meta es lograr que por lo menos el 95 por ciento de los niños tenga sus vacunas al día. Pero, en el mundo real, esa cifra es más baja. En comunidades pobres es del 50 por ciento.

El nuevo estudio halló que las cartillas de vacunación eran especialmente efectivas cuando las madres tenían poca educación o muchos hijos y cuando un niño tenía varios servicios de salud.

Para McElligott, los resultados reforzaron la idea de que los padres deben llevar un registro de vacunas.

"Eso no sólo hace una gran diferencia, sino que también funciona en quienes más lo necesitan", opinó.

Las sociedades pediátricas recomiendan usar la cartilla para asegurarse de que los niños reciban las vacunas. Pero algunos estados dudaron en adoptarla. En Indiana, por ejemplo, el equipo halló que menos de uno de cada cinco niños tenía su registro, mientras que en Kansas lo tenía más de la mitad.

Con una lista de vacunas cada vez más grande, sería difícil para los padres recordar qué vacunas ya tienen sus hijos y cualquier necesitan. "El registro de vacunas se necesita en parte para que los padres lo recuerden, y en parte para recordárselo a los proveedores de salud", dijo Jacobson.

FUENTE: Pediatrics 2010; online 15 de febrero del 2010.