Martes, 16 de Febrero de 2010

La lluvia desluce los Juegos

Los vientos del Pacífico traen niebla pero no nieve

PACO GRANDE ·16/02/2010 - 08:15h

Operarios de la organización trabajaban ayer en la pista de descenso. AFP

Hoy o nunca. Con esas palabras definía la situación el director de competición de esquí alpino, Gunter Hujara, a pocas horas del comienzo del descenso masculino. Tras varias cancelaciones, ayer era la última oportunidad de que se disputara, "porque el calendario de los Juegos está ya bastante apretado y no quedan apenas fechas libres", añadía Hujara.

Los organizadores han tenido que anular entrenamientos por culpa del estado de la nieve. Los esquiadores apenas han tenido tiempo de familiarizarse con esta pista de descenso de algo más de 3 kilómetros y de unas características muy técnicas. Pese al esfuerzo y la voluntad de más de 400 personas cada noche, ha sido imposible trabajar lo suficiente con la superficie de la nieve para que ofrezca el estado necesario para estas carreras de alta velocidad, en la que los competidores llegan a alcanzar velocidades de más de 120 kilómetros a la hora.

El origen de los problemas es la humedad y las altas temperaturas en esta estación canadiense de Whistler Mountain. Los vientos del Pacífico, como ya sucedió en Nagano 98, han traído nieblas o lluvias. La niebla impedía la visibilidad a 100 metros. La lluvia agujereaba o fragmentaba la nieve, con lo que la seguridad de los esquiadores corre peligro. El canto de los esquís no se clava y las rodillas pueden quedar destrozadas. La organización busca con desesperación que los partes meteorológicos traigan tiempo seco y frío, con lo que ya sí pueden fabricar nieve dura, que es la necesaria para estas competiciones.

Las fechas se juntan. Las mujeres se entrenaron ayer casi al mismo tiempo que la prueba oficial de descenso masculino. Las temperaturas y las condiciones de la nieve en la pista variaron. En el primer segmento, a 5 gradosbajo cero (así bajó el vencedor, el suizo Defago), luego, a 1 sobre cero (la temperatura que presidió el descenso de los dos españoles, Terra, 44º, y De la Cuesta, 51º).