Lunes, 15 de Febrero de 2010

Al menos 7 muertos al explotar una mina en Yemen tras acuerdo alto el fuego

EFE ·15/02/2010 - 08:34h

EFE - Imagen sin fechar facilitada por el ejército de Yemen el pasado 31 de enero de 2010, que muestra a los nuevos soldados del ejército yemení durante un entrenamiento en un campo militar situado en la frontera del norte de Yemen, en la provincia de Sadá. EFE/Archivo

Al menos siete personas murieron hoy al explotar una mina terrestre en Saada, en el noroeste del Yemen, durante la retirada de explosivos tras el alto el fuego acordado entre el gobierno y los chiíes, dijeron a Efe autoridades locales.

La mina estalló mientras expertos en explosivos trataban de desactivar los artefactos colocados por los rebeldes chiíes en Al Oqab, cerca de Saada, la principal ciudad de la zona, después del alto el fuego acordado entre el Gobierno y los insurgentes, también llamados "hutíes".

Entre las víctimas hay dos soldados del Ejército que participaban en la eliminación de las minas, dijeron las fuentes.

El Gobierno del Yemen y los rebeldes chiíes acordaron un alto el fuego desde la medianoche del pasado jueves al viernes después de que los rebeldes aceptaran los seis puntos del plan gubernamental para poner fin a las hostilidades militares que estallaron el pasado mes de agosto.

Entre los seis puntos se acordó abrir las vías terrestres que controlan los insurgentes y retirar las minas explosivas.

Los "hutíes", que se alzaron en armas en el 2004 para luchar contra la marginación de las comunidades del norte el país, firmaron un acuerdo de paz con el Gobierno en junio del 2007.

Sin embargo, una serie de violaciones de ese pacto forzaron al presidente Saleh a romper el acuerdo, y el 11 de agosto pasado lanzó una fuerte ofensiva por tierra y por aire para combatir a los rebeldes chiíes.

El conflicto armado se extendió a Arabia Saudí después de que los "hutíes" atacaran una patrulla armada de ese país y ha causado centenares de muertos entre los dos bandos y decenas de miles de desplazados.

El pasado 30 de enero los rebeldes decidieron callar sus armas y aceptaron una serie de condiciones hechas por el Gobierno para suspender las operaciones armadas.