Sábado, 29 de Septiembre de 2007

La Junta Militar restablece internet antes de que llegue el enviado especial de la ONU a Birmania

Agencia EFE ·29/09/2007 - 09:53h

Agencia EFE - Una multitud de personas durante la manifestación de ayer en Rangún, Birmania. EFE

El servicio normal de internet vuelve hoy a funcionar en Birmania (Myanmar), horas antes de que llegue a Rangún el enviado especial del secretario general de la ONU para esa nación, Ibrahim Gambari, que viaja con un mensaje de moderación y diálogo.

Aunque los birmanos pueden entrar en la red y enviar correos electrónicos, algo imposible la víspera debido al corte ordenado por la Junta Militar mientras reprimía con dureza las manifestaciones antigubernamentales en Rangún, algunos medios de la disidencia continúan sin funcionar o se encuentran bloqueados.

Las informaciones, aunque fuesen limitadas, y las fotos tomadas por teléfonos móviles y cámaras digitales han mantenido al mundo al corriente de los disparos efectuados por los militares contra los manifestantes, y de otras violaciones de los derechos humanos.

"Me dispararon dos veces, pero no vi quién me disparó. No éramos mas que ciudadanos normales dirigiéndonos al trabajo, y nos dispararon sin ninguna razón", denunció un singapurense que trabaja en Birmania en un correo electrónico enviado al diario de su país "The Straits Times", que lo publica hoy.

El ciudadano de Singapur se dirigía en coche con su mujer a la oficina cuando los cuerpos de seguridad bloquearon la calle, por lo que detuvieron el coche y descendieron del mismo.

"Sin aviso, policías antidisturbios y soldados empezaron a disparar contra los manifestantes", añadió el singpurense, quien no quiso dar su nombre para no crearse problemas con la Junta Militar.

Al menos 15 personas han muerto, cerca de 200 resultaron heridas y más de 1.000 fueron detenidas, entre ellas 800 monjes, desde el miércoles pasado, cuando el régimen militar comenzó a disolver las manifestaciones tras imponer el toque de queda y prohibir las reuniones públicas.

Entre las víctimas mortales hay dos extranjeros, incluido un fotógrafo japonés, y varios bonzos.

Antes de salir desde Singapur, Gambari dijo que espera tener una "visita muy fructífera" y que iba a transmitir al Gobierno birmano los mensajes del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), en los que se condena el uso de la fuerza contra civiles.

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