Domingo, 14 de Febrero de 2010

Desactivan una bomba en la Corte Suprema tailandesa antes del fallo sobre Shinawatra

EFE ·14/02/2010 - 11:49h

EFE - Activistas del Frente Unido para la Democracia y Contra la Dictadura (UDD), formado por seguidores del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, gritan consignas durante una manifestación frente al Ministerio de Defensa en Bangkok (Tailandia), el pasado 2 de febrero. EFE/Archivo

La Policía tailandesa desactivó hoy una bomba colocada cerca de la sede del Tribunal Supremo, dos semanas antes de que sus jueces se pronuncien sobre los bienes incautados al depuesto ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

Poco después del amanecer, un guarda de seguridad encontró en el jardín del complejo una caja de cartón con 1,5 kilos de explosivo C-4 conectado a unos cables, material que pudo ser desactivado por los artificieros, informaron fuentes policiales.

Además, unos desconocidos lanzaron ayer una granada contra una universidad situada enfrente de la sede del Gobierno de Tailandia, causando desperfectos al edificio y varios vehículos.

Los dos hechos ocurrieron a pesar del despliegue adicional de 20.000 miembros de las fuerzas de seguridad para evitar disturbios con motivo de la sentencia sobre Shinawatra, que se conocerá el 26 de febrero.

El Ejecutivo tailandés no va a prohibir las manifestaciones, pero no tolerará que éstas se tornen violentas si el Supremo decide apropiarse de 76.000 millones de bat (unos 2.300 millones de dólares ó 1.554 millones de euros) de las cuentas congeladas del ex primer ministro.

Los seguidores de Shinawatra, conocidos como los "camisas rojas", han anunciado movilizaciones callejeras para apoyar a su líder, que gobernó el país de 2001 a 2006, cuando fue derrocado en un golpe de estado incruento.

El multimillonario, prófugo de la justicia tailandesa y buscado por Interpol, fue condenado en rebeldía en 2008 a dos años de prisión por abuso de poder.

Shinawatra todavía es muy influyente en Tailandia y se resiste a abandonar el protagonismo político, mientras el país continúa sumido en una grave crisis institucional por la fractura entre sus acólitos y detractores.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad