Sábado, 13 de Febrero de 2010

Instantáneas contra la bancarrota

El archivo de la compañía, de 1.200 fotos tomadas con la histórica cámara, se subastará por 11 millones de dólares

ISABEL PIQUER ·13/02/2010 - 19:00h

Autorretrato del artista Lucas Samaras. Cortesía de Sotheby's. - AFP

Las arcas de Polaroid han caído víctima de la especulación y la crisis. El archivo de la compañía fotográfica será subastado en Nueva York el próximo junio después de que su propietario se declarara en bancarrota. Las 1.200 instantáneas de artistas como Chuck Close o Andy Warhol se venderán al mejor postor, pese a la oposición de muchos de ellos.

Se calcula que la venta, que Sothebys ha convocado para los 21 y 22 de junio, podría generar de 7 a 11 millones de dólares. Y sólo es una parte de la herencia, otras 10.000 imágenes duermen en un almacén en Massachusetts.

10.000 imágenes duermen en un almacén en Massachusetts

El archivo llegó a la casa de subastas después de que el pasado diciembre un tribunal de Minnesota declarara la quiebra de PBE (antes conocido como Polaroid) y de uno de sus propietarios, Tom Petters, por participar en un fraude financiero de su compañía afiliada Petters Group. La subasta servirá para pagar a los acreedores.

La venta incluye un "retrato parcial" de Chuck Close, estimado en 60.000 dólares, unos retratos de Farrah Fawcett tomados por Warhol, así como fotos de William Wegman, Robert Frank, David Hockney y Robbert Mapplethorpe. "Es un archivo excepcional", dijo Close a The New York Times, "no hay nada parecido en la historia de la fotografía, venderlo es criminal".

En su momento de mayor auge, en los años setenta, la compañía Polaroid regalaba cámaras gratis a artistas y ponían incluso salas a su disposición, a cambio de algunas de sus fotos. Así fue adquiriendo una colección impresionante, instantánea de un momento. "Cuando te daban el material gratis, te sentías libre de hacer lo que quisieras", comentó el fotógrafo neoyorquino Edwyn Houk, "este es uno de los primeros archivos corporativos y sin duda uno de los mejores".

Acosada por la quiebra, la compañía debe vender su archivo

Archivos que no sólo guardan obras en Polaroid; también incluyen otros negativos, incluidos los del gran fotógrafo naturalista estadounidense Ansel Adams, que conocía a uno de los fundadores de la compañía, Edwin Land. Uno de los gigantescos paisajes de Adams, Moonrise, Hernandez, Nuevo México, se valora en unos 350.000 dólares.

En 1956, Land pidió a Adams que adquiriera un archivo fotográfico "tradicional", que también se subastará en junio y cuenta con obras de Edward Weston, Harry Callahan y sobre todo Dorotea Lange, que supo mejor que nadie captar los rostros de la Gran Depresión de los años treinta en Estados Unidos. Su retrato de una Madre inmigrante en Nipomo, California podría alcanzar los 80.000 dólares.

Algunos historiadores se oponen a la idea de la subasta porque disuelve de un plumazo un archivo histórico. "La colección se dispersará pese a las promesas que se hicieron a los fotógrafos", comentó a la agencia de noticias Bloomberg el crítico fotográfico A. D Coleman. En su momento "no se trató de ventas sino de intercambios. Polaroid custodiaba las obras pero los fotógrafos tenían libre acceso a ellas", explicó Coleman.

La era digital

La gestión de los archivos fotográficos en papel se ha convertido en un problema en la era digital. ¿Cómo preservar la herencia cuando la herencia ya no cabe en casa? En el caso de Polaroid la crisis ha precipitado la solución, o mejor dicho la disolución, pero otros han sabido organizarse mejor. El pasado diciembre la agencia Magnum, hogar de Robert Capa y Henri Cartier-Bresson, trasladó sus miles de fotos desde sus oficinas en Manhattan hasta un recinto de Texas. La agencia había negociado la venta del histórico material a MSD Capital, un fondo privado de inversiones perteneciente a la familia de Michael Dell, de los ordenadores Dell

Los nuevos dueños han llegado a un acuerdo con el Centro Harry Ransom de la Universidad de Texas, donde los archivos estarán a disposición de los investigadores y también del público, organizando exposiciones. Su director, Thomas Staley, aseguró que tenía intención de digitalizar todo el archivo, algo que Magnum sólo hizo en parte.