Viernes, 12 de Febrero de 2010

Comienza la campaña electoral en Irak en medio de una controversia legal

EFE ·12/02/2010 - 12:18h

EFE - Un operario colgando un cartel electoral del candidato suní Raad Hamed, del partido Alianza Nacional Iraquí, en un poste de Baquba, al norte de Bagdad, este viernes.

La campaña electoral de los comicios parlamentarios del próximo 7 de marzo, los más polémicos en la reciente historia de Irak comenzó hoy empañada por la controversia sobre la exclusión de centenares de candidatos por supuestos vínculos con el anterior régimen de Sadam Husein.

La campaña debía haber comenzado la semana pasada, pero fue pospuesta para intentar aclarar la legalidad de cerca de 500 candidatos que están acusados de pertenecer al Baaz, ahora proscrito y que era el partido único del régimen de Sadam.

A los comicios se presentan 3.000 candidatos que optarán a 325 escaños del Parlamento unicameral, el cual se encargará de elegir al primer ministro.

Poco antes de que se iniciara la campaña en las dieciocho provincias del país, incluyendo la región autónoma del Kurdistán iraquí, las autoridades confirmaron la exclusión de dos importantes dirigentes suníes, según informó el canal de televisión Al Iraqiya.

Se trata de los candidatos Saleh al Mutlak, jefe del Frente para el Diálogo Nacional, y Zafer al Aani, líder del Frente del Consenso.

Ambos políticos eran miembros del Parlamento saliente y se convierten en las figuras suníes más importantes a las que las autoridades electorales les prohíben participar en los comicios.

Coincidiendo con el inicio de la campaña, la Comisión Electoral Independiente de Irak urgió a los candidatos a cumplir con las normas fijadas, "incluyendo la prohibición de usar símbolos religiosos o eslóganes que puedan provocar sentimientos sectarios y generar violencia".

También pidió a los aspirantes no hacer uso de instituciones del Gobierno, escuelas, mezquitas y universidades.

Al abrirse la campaña electoral, que se cerrará 48 horas antes de la votación, los partidos políticos comenzaron hoy a distribuir sus panfletos y colocar paneles y carteles de sus candidatos.

Ahmed Abdel Yablar, agente electoral de la Unidad de la Coalición de Irak, la lista del ministro del Interior, el chií Jawad Bulani, dijo a Efe que los lemas se concentrarán en las necesidades básicas de los ciudadanos, como el agua, la electricidad, la vivienda, así como en el combate contra la corrupción y el desempleo.

Para muchos iraquíes, estos lemas son los habituales. "Los eslóganes de esta campaña electoral son los mismos de los anteriores comicios, y ninguna de las promesas anteriores fue cumplida", dijo a Efe el maestro de escuela Saad Ibrahim.

"Nada ha cambiado sobre el terreno desde las últimas elecciones", agregó, refiriéndose a los comicios del 2005, que no lograron poner fin a la inseguridad, la creciente corrupción y las tensiones sectarias.

Pocos meses después de esos comicios, Irak estuvo al borde de un conflicto armado sectario tras la bomba que destruyó parte de un importante santuario chií de la ciudad de Samarra, 100 kilómetros al norte de Bagdad.

Esta violencia sectaria y los atentados de grupos vinculados al régimen anterior o a la red terrorista Al Qaeda han causado desde entonces miles de víctimas.

"Espero que los candidatos puedan cumplir con los eslóganes que prometen y los hagan realidad para quienes sufren de privaciones", agregó Ibrahim.

Según las autoridades electorales iraquíes, en los comicios participarán catorce alianzas y 306 grupos políticos.

Entre las alianzas más importantes se encuentra la Coalición del Estado de Derecho, dirigida por el primer ministro, Nuri Al Maliki, que preside el partido Al Dawa (Llamada Islámica).

También figuran la Alianza Nacional Iraquí, dirigida por Amar al Kakim, líder del Consejo Supremo Iraquí (el principal bloque chií del Parlamento), y la Lista Iraquí, encabezada por el ex primer ministro Iyad Alaui.

Las elecciones del 7 de marzo son clave para la historia del país porque, según los analistas, permitirán forjar el nuevo mapa del Irak posterior al régimen de Sadam Husein y abrirán la puerta para la progresiva retirada militar de Estados Unidos, que invadió el país en 2003.