Viernes, 12 de Febrero de 2010

Calderón ofrece apoyos en la violenta Ciudad Juárez

Reuters ·12/02/2010 - 08:56h

El presidente de México, Felipe Calderón, que se enfrenta con el malestar popular por la despiadada violencia del narcotráfico en la frontera con Estados Unidos, ha ofrecido el apoyo de su Gobierno a Ciudad Juárez, una de las urbes más violentas del mundo.

La masacre de un grupo de jóvenes a manos de un comando armado en una fiesta el mes pasado en Ciudad Juárez desató la indignación en el país, lo que forzó a Calderón a emprender una nueva estrategia social para combatir a los cárteles y buscando darle vigor a su ofensiva antidrogas.

"Si estas muertes (...) tienen sentido, el sentido es para que nosotros cambiemos a partir de ese sacrificio absurdo esta realidad, de que despertemos y que hagamos las cosas rectificando lo que tengamos que rectificar", dijo Calderón.

El presidente, quien escuchó insistentes ruegos de parte de representantes de los sectores de la ciudad para que se frene la violencia, dijo que su Gobierno apoyará la construcción de escuelas y canchas deportivas en barrios con alta criminalidad, además de guarderías y unidades médicas.

También anunció el envío de más helicópteros y vehículos.

En medio de estrictas medidas de seguridad, decenas de estudiantes y activistas que se manifestaban a las puertas del auditorio donde se encontraba Calderón fueron arrestados, dijo un diputado local que fue detenido.

Muchos están molestos con Calderón, quien el jueves se reunió con los padres de los jóvenes asesinados en una casa protegida por soldados y policías, pero no visitó el barrio donde ocurrió el crimen el 31 de enero en esta ciudad rodeada de sectores peligrosos y donde hacen falta transporte y escuelas.

Pese a la seguridad, una mujer se le enfrentó y le dijo: "Para mí usted no es bienvenido aquí"

TIROTEOS Y EXTORSIONES

Trece adolescentes y dos adultos murieron en el tiroteo, que según la policía fue provocado por sicarios de la droga que buscaban a rivales. Las familias de las víctimas negaron que los jóvenes estuvieran relacionados con traficantes de drogas.

"Calderón tiene miedo (...) queremos justicia, queremos que renuncie", dijo Luz Dávila, madre de dos jóvenes que murieron acribillados en la fiesta estudiantil.

Los residentes de Ciudad Juárez, quienes conviven a diario con tiroteos callejeros y extorsiones y que atestiguan día tras día ajustes de cuentas entre narcotraficantes, están perdiendo la paciencia después de que hayan fallado las medidas para limpiar de corrupción entre las fuerzas de seguridad.

La ciudad es un centro de empresas manufactureras que exportan a Estados Unidos y muchas compañías han dejado de aumentar sus inversiones debido a la violencia.

En todo el país más de 18.000 personas han muerto desde que Calderón asumió la presidencia en diciembre de 2006.