Jueves, 11 de Febrero de 2010

El canadiense Louis Lortie expresa su pasión por Chopin en su aniversario

EFE ·11/02/2010 - 11:54h

EFE - El canadiense Louis Lortie es un apasionado de Chopin, a quien dedicará sendos conciertos en Bilbao y Valencia el 3 y el 5 de mayo, respectivamente, con la interpretación en cada uno de ellos de la totalidad de sus estudios para piano.

El canadiense Louis Lortie es un apasionado de Chopin, a quien dedicará sendos conciertos en Bilbao y Valencia el 3 y el 5 de mayo, respectivamente, con la interpretación en cada uno de ellos de la totalidad de sus estudios para piano.

Lortie, que sorprendió al mundo musical hace ya dos décadas cuando con veintipocos años interpretó los veintisiete estudios en una sola velada, explica en conversación con EFE el porqué de su entusiasmo por el músico polaco, cuyo bicentenario se cumple este año.

"Fui de adolescente a Viena y allí vi como niños de trece o catorce años en la clase del profesor Weber tocaban los estudios de Chopin. Aquello se convirtió de pronto en una obsesión para mí hasta el punto de haberlos mantenido luego en mi repertorio".

Pese a sus indudables dificultades técnicas - en su día fueron algo realmente revolucionario desde ese punto de vista-, los estudios son "en realidad poesía expresada con un virtuosismo discreto", explica el músico.

Los estudios obligaron a los pianistas contemporáneos de Chopin a tocar de diferente manera, ampliando el gesto de las manos en un sentido horizontal, explica Lortie, quien recuerda que la construcción de pianos sufrió en tiempos de Chopin una revolución para luego estabilizarse en el último siglo.

Preguntado por las diferencias entre Chopin y Liszt, Lortie explica que el húngaro fue un hombre "brillante en todo lo que hizo, hasta a la hora de escribir cartas", era una persona "extrovertida" y dada a la continua experimentación, "a veces incluso en detrimento propio".

"Chopin es, pese a su espíritu romántico, un hombre más anclado en el mundo clásico, atento al equilibrio armónico y estructural" de sus predecesores, entre los que Bach y Mozart ocupaban un lugar especial.

"Era un creador a quien le gustaba muy poca música de sus contemporáneos, alguien en cierto modo conservador, con una preocupación casi obsesiva por la calidad del resultado final", algo que no parecía preocupar, sin embargo, a Liszt.

Preguntado por qué hay grandes pianistas como Alfred Brendel, Artur Schnabel o incluso el canadiense Glenn Gould que apenas han incluido a Chopin en sus repertorios, afirma que "algo muy importante" del polaco es su "uso del bel canto".

"Si a uno no le gusta la idea de cantar en el estilo italiano, si no es algo con lo que uno se identifique íntimamente", puede que Chopin no sea una de sus preferencias interpretativas, lo que no quiere decir que no le guste escuchar su música.

"Eso puede explicar por qué algunos pianistas no parecen sentirse confiados con Chopin, sobre todo los que tienen sus raíces en la música alemana", dice el intérprete canadiense, que está preparando otras nuevas grabaciones del polaco para su sello discográfico, Chandos, aunque confiesa resistirse a la propuesta de grabar toda la obra del polaco: "Estoy en contra de lo enciclopédico".

Sobre la moda de los aniversarios, afirma que tiene sus ventajas, como la de que llenan las salas de conciertos, como está ocurriendo este año con los dedicados al de Chopin.

"Chopin representa mejor que ningún otro la intimidad entre el pianista y su instrumento, y esto...el misterio no sólo de escuchar sino también de ver al intérprete en contacto directo con el piano es algo que continúa fascinando al público".

Y hablando de aniversarios, Lortie piensa aprovechar también otro, el bicentenario de Richard Wagner en 2013, para interpretar diversas transcripciones de sus obras para piano, incluidas algunas hechas por él mismo.

Mientras tanto, el intérprete canadiense, que mantiene su casa de Québec, pero vive ahora principalmente en Berlín, se dispone a completar la grabación del ciclo de sonatas de Beethoven, que saldrán en otoño de este mismo año.

Además de sus actuaciones como solista, Lortie dirige con cierta regularidad y no sólo desde el piano. Así ha grabado con la Orquestra Sinfónica de Québec los conciertos de Félix Mendelssohn-Bartholdy y también su última sinfonía, la bautizada "Reforma".