Jueves, 11 de Febrero de 2010

El PP vasco reta otra vez a Rajoy y apoya el blindaje

La ley sale adelante en el Senado con el rechazo de los conservadores

JUANMA ROMERO ·11/02/2010 - 00:30h

Urkullu y Erkoreka (PNV) dan la mano, ayer, al consejero vasco Carlos Aguirre y a Juan Antonio Zárate (PP). MARTA JARA

El PP se ha enredado hasta el final con el blindaje del Concierto Económico vasco. Y no ha podido esconderlo. Tampoco ayer. En la votación definitiva en el Senado el texto no sufrió cambios desde que salió del Congreso, con todos los argumentos más que gastados, apenas coleaba un único aliciente, comprobar qué harían los dos parlamentarios del PP vasco, Juana Iturmendi y Ramón Rabanera, secretario cuarto de la Cámara Alta. Los dos hicieron lo mismo: se ausentaron en el momento de la votación, por "coherencia" con la actitud que los conservadores vascos "siempre han defendido", y por su convicción "foralista". Ambos insistieron en los pasillos del Senado en que comparten la necesidad del blindaje. Esto es, que las normas tributarias vascas sólo puedan ser recurridas ante el Tribunal Constitucional (TC), y no ante los tribunales ordinarios, como ocurría hasta ahora.

La dirección del Grupo Popular conocía de antemano el pequeño acto de rebelión de sus senadores, pero fue "comprensiva" y no los sancionará. Las dos ausencias no iban a cambiar el resultado. Como se preveía, el texto fue aprobado definitivamente por todos los grupos del Senado PSOE, Entesa, CiU, PNV, BNG y Mixto y rechazado por el PP. Se registró una sola abstención, y fue por error: la de Joaquín Ramírez, senador conservador por Málaga. En total, 132 votos a favor y 114 en contra.

Los dos senadores faltaron a la votación por "coherencia"

El PP sufrió una tarde de martirio. Todos los partidos le recriminaron su incoherencia y le animaron a rectificar, a volver a la actitud que mantuvo en junio de 2007, cuando el Parlamento vasco aprobó por unanimidad (por tanto, con el PP de María San Gil) la proposición de ley. Pero cuando la propuesta de blindaje del Concierto llegó a Madrid, el PP se partió. Los tres diputados de Euskadi Alfonso Alonso, José Eugenio Azpiroz e Ignacio Astarloa se ausentaron en el pleno de admisión a trámite, el 13 de octubre. Dos meses después, Mariano Rajoy forzó a sus tres parlamentarios a rechazar el texto y "tragarse el sapo", como ellos dijeron, bajo la promesa de que la cúpula nacional del PP no presentaría ningún recurso ante el TC.

No deslealtad, sí respeto

Ayer Rabanera e Iturmendi devolvieron al PP al punto de partida. "No creo que haya cometido ninguna deslealtad, simplemente es una discrepancia en un tema. No he recibido ninguna presión", afirmó fuera del hemiciclo el senador. "Hemos sido respetados y apoyados. Pero nuestra postura no es ninguna novedad. Yo he sido diputada en Vitoria y voté a favor de la iniciativa. Nuestros votantes lo comprenderán", añadió Iturmendi. Los dos, no obstante, discrepaban de las "formas" elegidas. Es decir, que el Gobierno central hubiese desatascado el blindaje a cambio del apoyo del PNV a los Presupuestos de 2010.

El PP anuncia que no sancionará la indisciplina de sus parlamentarios

El presidente de las Juntas Generales de Álava, Juan Antonio Zárate, también del PP, les escuchaba atento. Acudió al Senado a "solidarizarse" con sus dos compañeros: "Intentamos que el grupo se abstuviera al menos. No ha podido ser. Lo lamentamos".

En el hemiciclo, los argumentos de todos los grupos, menos el PP, coincidieron. Joseba Zubia (PNV) marcó en rojo la jornada. "Es un día importante", dijo, porque se acabará con la "actual incertidumbre". El convergente Jordi Casas subrayó que el Concierto es una prueba de la "pluralidad" de España, que ampara la Constitución. Isidre Molas (PSC) dudó del compromiso foral del PP.

El PSOE usó palo y zanahoria con los conservadores. Roberto Lertxundi zumbó al PP por su "frivolidad" y por su querencia a "poner palos en la rueda" del Gobierno. Pero acarició a los senadores vascos por su "lealtad institucional" y por caminar junto al PSOE en el combate a ETA.

El PP huyó de la dureza. Joan Huguet defendió el blindaje, aunque censuró que no se haya tramitado modificando la Ley vasca de Territorios Históricos o el Estatuto: "No hemos podido discutir. Ha sido un plato de lentejas".

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