Jueves, 11 de Febrero de 2010

Detenciones preventivas en Irán antes de la fiesta nacional

La policía iraní admite que está arrestando a los opositores "para evitar problemas"

PÚBLICO ·11/02/2010 - 00:03h

Una marcha progubernamental, el martes. - REUTERS

Sumida en su peor crisis interna y manteniendo su desafío nuclear a la comunidad internacional, la República Islámica de Irán celebra hoy el 31 aniversario del triunfo de la revolución acuciada por los problemas económicos y en plena represión al movimiento opositor.

Desde 1979, el 11 de febrero se ha convertido en una jornada festiva que durante tres décadas ha servido al régimen de los ayatolás para mostrar su unidad. El Gobierno iraní teme que la oposición aproveche la ocasión para volver a protestar por el presunto fraude en las elecciones presidenciales de junio.

Las autoridades han avisado que los opositores tendrán una dura respuesta si intentan apoderarse de las celebraciones organizadas por el Estado. Más aún cuando el régimen intenta lanzar un mensaje de unidad que suponga un puñetazo a las caras de las potencias occidentales. Al acto central en Teherán tiene previsto asistir el presidente Mahmud Ahmadineyad.

"Seguimos de cerca las actividades del movimiento de sedición y se ha arrestado a varias personas que se estaban preparando para crear problemas en las manifestaciones de mañana", dijo a la agencia local Fars el jefe de policía, Ismail Ahmadi, sin detallar el número de detenidos.

Represión en Internet

Las autoridades han reducido la velocidad de Internet para intentar que los opositores no puedan utilizar una de sus mejores armas para la coordinación y el envío de imágenes al exterior.

En los últimos siete meses de inestabilidad interna, han muerto al menos una cuarentena de personas, ocho de ellas en los disturbios del día de Ashura el pasado 27 de diciembre, y miles de iraníes han sido arrestados por las fuerzas de seguridad.

Casi un centenar han sido juzgados y condenados a diferentes penas de cárcel, entre ellos ex altos cargos del anterior Gobierno reformista y dirigentes de la oposición.

Además, una docena de personas, acusadas de ser "enemigos de Dios", han sido condenadas a muerte por su presunta relación con grupos de oposición en el exilio financiados por EEUU.

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