Miércoles, 10 de Febrero de 2010

Estudio demuestra que la religiosidad no nos hace más saludables

Reuters ·10/02/2010 - 17:15h

Por Ivan Oransky

Varios estudios en las últimas dos décadas demostraron que los creyentes tienden a ser más saludables. Pero una nueva investigación sugiere que las experiencias espirituales no protegerían de los infartos ni de los accidentes cerebrovasculares (ACV).

El estudio sugiere que "ese aspecto de la vida de la población no suma carga ni protección extra", dijo el doctor Donald Lloyd-Jones, de la Escuela de Medicina Feinberg de la Northwestern University, en Chicago.

Los resultados del estudio dirigido por el equipo de Lloyd Jones aparecieron en la revista Circulation.

Durante la revisión de los datos de casi 5.500 participantes en otro estudio, los autores, uno de los cuales, Matthew Feinstein, es el estudiante de medicina de la Northwestern que sugirió realizar el estudio, esperaban hallar menos riesgo de infarto en aquellos con más "religiosidad".

El equipo definió religiosidad como la participación en actividades religiosas, oración o meditación y espiritualidad, sin importar la denominación. No se detallaron las creencias religiosas.

En cuatro años, se registraron 152 casos de enfermedad cardíaca u obstrucción arterial, incluidas nueve muertes, 42 infartos y 24 ACV.

La tasa de esos problemas (menos del 1 por ciento por año) fue más baja que en la población general, un dato que el equipo esperaba porque había excluido a las personas con un diagnóstico de enfermedad cardíaca y problemas asociados.

De todos modos, ni la tasa de eventos cardíacos ni la cantidad de ciertos factores de riesgo, como colesterol alto, diabetes e hipertensión, variaron entre los que eran más o menos creyentes o espirituales.

Las únicas excepciones fueron los que asistían a servicios religiosos o eran muy espirituales, que tendían a ser obesos y menos propensos a fumar.

Dado que muchas religiones desalientan el consumo de tabaco, ese hallazgo no fue difícil de explicar y coincidió con los resultados de estudios previos.

En cambio, se desconoce el motivo de la asociación con la obesidad, que es un hallazgo similar u opuesto al de estudios previos.

"No estamos seguros de si esos creyentes son más propensos a engordar por las actividades que realizan o si son obesos que llegan a la religión por la estigmatización social", dijo Lloyd-Jones.

El doctor Harold G. Koenig, profesor de psiquiatría y de medicina en la Duke University, en Durham, Carolina del Norte, dijo que ese hallazgo no sorprende porque las congregaciones y las familias se reúnen alrededor de las comidas.

Koenig, que estudió la relación potencial entre la salud y la religión, pero no participó en el estudio, opinó que la investigación está bien hecha, pero que tiene muchas limitaciones que no explican los hallazgos.

Por ejemplo, señaló, la baja tasa de infartos y otros problemas podría ser una debilidad del estudio porque, en pequeñas cantidades, es muy difícil identificar la posibilidad de un efecto.

El especialista notó además que la mitad de la muestra era afroamericana o hispana, dos grupos que tienen menos acceso a la salud que los blancos y los asiáticos estadounidenses, la otra mitad del grupo analizado.

FUENTE: Circulation, online 15 de enero del 2010.

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