Miércoles, 10 de Febrero de 2010

Krugman: "El epicentro de la crisis está en España"

El premio Nobel de Economía cree que España está condenada a sufrir años de "elevado desempleo"

EUROPA PRESS ·10/02/2010 - 13:28h

REUTERS - Paul Krugman durante su conferencia.

El Nobel de Economía Paul Krugman considera que el "corazón" de la crisis se encuentra en España, para la que augura años de deflación y elevado desempleo como consecuencia de los 'shocks' asimétricos que azotan la zona euro, que han demostrado ser aún peores de lo temido por los más fervientes euroescépticos.

En un artículo publicado en el blog del economista en el diario The New York Times titulado Anatomía de un Eurodesastre, Krugman defiende que los problemas de la economía española "no son consecuencia de la irresponsabilidad fiscal", sino que reflejan los 'shocks asimétricos' en la eurozona, algo que siempre se supo que era un problema, pero que ha superado las expectativas más negativas.

La burbuja inmobiliaria

En el caso de España, el economista sostiene que el origen de las dificultades se encuentra en la burbuja inmobiliaria, que provocó una escalada de precios de la vivienda y atrajo flujos masivos de capital, permitiendo que países como Alemania registraran enormes superávit corrientes, mientras España y otras economías periféricas sufrían grandés déficit."Estos grandes flujos de capital provocaron un clásico problema de transferencia al elevar la demanda española de bienes y servicios, que a su vez desembocó en una inflación sustancialmente mayor a la de Alemania y otros países con superávit", señala el autor.

De este modo, cuando la burbuja inmobiliaria finalmente explotó, España registró una demanda doméstica mucho menor, al mismo tiempo que era muy poco competitiva en el seno de la zona euro como consecencia del aumento de los precios y de los costes laborales.

"Si España hubiera contado con su propia divisa, se hubiera apreciado durante el boom inmobiliario y se hubiera depreciado cuando terminó. Como no era ni es posible, España parece condenada a sufrir años de deflación y elevado desempleo", augura el economista.

Así, Krugman concluye que, aunque en un sentido nadie puede ser considerado culpable exclusivo de lo ocurrido, en otro sentido habría que acusar a la élite política europea, ya que impulsaron con vehemencia la moneda única sin reparar en las advertencias sobre las posibles consecuencias.

No obstante, el economista descarta una potencial marcha atrás en el euro, ya que los costes de la ruptura serían "inmensos", por lo que "Europa ahora está ligada a su creación" y debe moverse con rapidez hacia la integración fiscal y de los mercados laborales.