Martes, 9 de Febrero de 2010

Yanukóvich acaba con la era naranja en Ucrania

La primera ministra Timoshenko intentará aferrarse al poder

ERNESTO SAMBORA ·09/02/2010 - 00:15h

Seguidores de Yanukóvich celebran su victoria electoral en las calles de Kiev, ayer. - REUTERS

Yulia Timoshenko no tiene ya posibilidades de convertirse en la nueva presidenta ucraniana,pese al 45,73% de los sufragios que ha obtenido con el 98,95% de los votos escrutados. A Víktor Yanukóvich, que obtuvo el 48,68% de los sufragios, le basta con su ventaja de 2,95% para proclamarse presidente electo y terminar con la era naranja en Ucrania.

El resultado ha sido además avalado por la OSCE, que ayer declaró que la "votación fue profesional, transparente y honesta". Heidi Tagliavini, una de las máximas dirigentes de la misión de observadores internacionales, aseguró que las elecciones "estuvieron bien organizadas y fueron realmente competidas".

Con estos argumentos, los simpatizantes del candidato opositor se plantaron, desde el medio día de ayer, ante la Comisión Central Electoral para celebrar la victoria de Yanukóvich frente a la primera ministra, que sigue sin reconocer su derrota. Timoshenko parece dispuesta a todo antes que felicitar a su rival por su victoria, pese a que, desde primera hora de la mañana, las denuncias de fraude habían sido desestimadas.

Los manifestantes, vestidos con petos azules y enarbolando banderas nacionales en las que se leía Yanukóvich 2010 nuestro presidente no buscaban confrontación con los partidarios de la política naranja, que no aparecieron por ningún lado. Vika , de 39 años, y su hija adolescente no tomaban parte en las celebraciones; sólo miraban con indiferencia al gentío. "No es posible una nueva Revolución Naranja, ya que la anterior no trajo nada positivo y la gente está cansada", aseguraba Vika.

Calles casi desiertas

Timoshenko ya anunció el jueves que cualquier resultado que no le diese a ella la victoria sería contestado ante los tribunales por sus abogados y en la calle por multitudes. Posiblemente, la primera ministra recurrirá los resultados electorales, pero en las calles de Kiev quitando a las 5.000 personas que coreaban al presidente electo pese a los once grados bajo cero, no había ayer ninguna multitud. Aun así, Timoshenko no se rinde y por el momento ha conseguido que la Comisión Electoral Central se abstenga de declarar públicamente nada hasta dentro de diez días, en espera de las alegaciones ante la Corte Suprema. Una periodista ucraniana se lamentaba ayer de que las elecciones en su país se ganen "en los tribunales y no en las urnas".

El nuevo presidente tendrá que lidiar con un país profundamente dividido. Gobernar para el noroeste del país, hostil a su política de acercamiento hacia Moscú, no será fácil. Más aún cuando la bipolaridad del poder (presidente-primer ministro) torpedea su ejercicio; precisamente lo que terminó por hundir la malograda Revolución Naranja.