Lunes, 8 de Febrero de 2010

Los descuentos alentarían la compra de alimentos saludables

Reuters ·08/02/2010 - 18:17h

Por Lynne Peeples

Bajar el precio de los alimentos saludables ayudaría a que las personas incluyan más granos integrales, zanahorias y bananas en sus compras del supermercado, aun varios meses después de terminados los descuentos, indicó un nuevo estudio.

"Tradicionalmente, se creía en la educación nutricional para promover la dieta saludable", dijo a Reuters Health la doctora Cliona Ni Mhurchu, de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda.

"Esos resultados destacan la importancia de sumar intervenciones regulatorias en lugar de confiar tanto en la responsabilidad individual", señaló.

A medida que la obesidad crece en el mundo desarrollado, también aumenta la urgencia de mejorar las elecciones alimentarias.

El equipo de Ni Mhurchu realizó un ensayo clínico durante seis meses en ocho supermercados en Nueva Zelanda para determinar los efectos de dos estrategias: los descuentos y la educación nutricional.

Se dividió a 1.104 compradores en tres grupos. Al azar, uno recibió descuentos en alimentos saludables; otro obtuvo educación nutricional individualizada; y el último recibió la combinación de ambos métodos o ninguna intervención.

Los alimentos saludables, según la organización neozelandesa Heart Foundation, eran un 12,5 por ciento más económicos para el grupo que percibió los descuentos.

Los que recibieron educación nutricional obtuvieron paquetes mensuales de información alimentaria individualizada según sus hábitos de compra. Escáneres manuales de códigos de barra registraron todas las compras.

A los seis meses, según publicó American Journal of Clinical Nutrition, los que habían recibido los descuentos compraban 790 gramos más de alimentos saludables por semana que los que seguían pagando los mismos precios.

Eso significó un 11 por ciento de aumento con respecto a las compras previas al estudio, que incluyó 480 gramos más de frutas y verduras por semana, es decir, seis porciones. La diferencia total disminuyó unos 380 gramos, pero se mantuvo significativa seis meses después de terminado el estudio.

No hubo diferencias entre los grupos en cuanto a la cantidad de grasa saturada o de otros nutrientes que compraban.

El hecho de que la educación nutricional no haya mejorado inicialmente las elecciones alimentarias sorprendió a Ni Mhurchu, en especial debido a que estudios previos habían demostrado efectos positivos.

Pero la mayoría de esos estudios usaron el autorreporte, en lugar de los datos objetivos de ventas en los supermercados. Aun así, la autora dijo que los participantes tendían a estar más informados e interesados en la alimentación saludable que la población general, lo que habría ocultado el efecto real.

Más allá del interés en torno a la nutrición, a todos les gusta una oferta. "La reducción del precio habría aportado un incentivo extra para comprar alimentos saludables", explicó Ni Mhurchu.

Y aunque esas ofertas no modificaron la cantidad adquirida de alimentos poco saludables, casi dos tercios de las compras saludables adicionales fueron verduras y frutas, dos productos que la mayoría de las personas deben consumir más.

"Las opciones regulatorias para bajar el precio de los alimentos saludables son clave y merecen más consideración", dijo Ni Mhurchu.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, 27 de enero del 2010.

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