Lunes, 8 de Febrero de 2010

Un sitio de microcréditos progresa en Francia

Reuters ·08/02/2010 - 13:32h

Thi, en Hanoi, necesitaba 190 euros para comprar comida para sus cerdos y pollos y ropa para el taller donde fabrica camisetas y pantalones para niños.

Finalmente pudo conseguir el dinero cuando Mamisa, de Nailly (Francia), y otras cinco personas le proporcionaron un crédito a través de Babyloan.com, el principal sitio de microcrédito 'peer-to-peer' (http://www.babyloan.org/)

Lanzado en 2008 por el ex banquero de Merrill Lynch Arnaud Poissonier y Aurelie Duthoit, una licenciada en gestión que trabajó en microcréditos antes de ayudar a crear el sitio, Babyloan ha financiado hasta ahora más de 2.000 proyectos.

"No somos aún muy grandes, pero nuestro desarrollo en el primer año corresponde a los grandes sitios estadounidenses", dijo Poissonier a Reuters en un aparte de un acto contra la pobreza en París.

Sitios similares de préstamos online como Kiva (http://www.kiva.org/) en Estados Unidos ya han mostrado lo exitosa que puede ser la idea de vincular a prestamistas individuales con receptores a través de Internet.

A través de Kiva se ha logrado que casi 670.000 prestamistas de 191 países den aproximadamente 120 millones de dólares (81 millones de euros). El sitio fue designado como uno de los cinco ganadores del premio Index, que reconoce a proyectos que "mejoran la vida globalmente".

Babyloan es aún pequeño en comparación. Tiene 5.400 miembros con préstamos de 560.000 euros, pero Poissonier espera que pueda crecer para llegar a 100.000 miembros en tres años y generar préstamos de 10-15 millones de euros.

"Es una señal bastante buena", dijo sobre el progreso logrado hasta ahora.

Desarrollados inicialmente por el economista ganador del Nobel Muhamad Yunus, que prestó pequeñas cantidades a los desamparados tejedores de cestas a mediados de los años 70 y después fundó el banco pionero Grameen Bank, los microcréditos se han convertido en un fenómeno mundial.

Sitios como Babyloan o Kiva han tomado la idea de prestar pequeñas cantidades para ayudar a la gente a salir de la pobreza, creando un vínculo personal directo entre quienes prestan y quienes reciben.

Cada potencial receptor, elegido por organizaciones locales de microcréditos que garantizan los préstamos, está registrado con una fotografía y un corto resumen de su negocio. Los prestamistas también pueden mostrar su perfil.

Somaly, una camboyana de 31 años madre de cuatro hijos que quiere comprar productos para vender en su pueblo; Pepita, madre de cinco en Filipinas que quiere comenzar un negocio de cocina; o José María, que fabrica cepillos en Ecuador, son casos típicos.

"La gran satisfacción está sobre el terreno, cuando ves que alguien que ha recibido un microcrédito sonríe con orgullo porque han demostrado que se pueden ayudar a sí mismos y pagar el préstamo", dijo Poissonier.

"Es una expresión magnífica de la dignidad humana", apuntó.

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