Viernes, 5 de Febrero de 2010

Estudio no ve vínculo entre grasa saturada y enfermedad cardíaca

Reuters ·05/02/2010 - 20:16h

Por Amy Norton

La grasa saturada, que está principalmente en la carne y los lácteos, tiene mala reputación. Pero una revisión de estudios publicados no encontró una relación clara entre el consumo de grasa saturada y el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

Estudios previos demostraron que la grasa saturada eleva el nivel de colesterol LDL o "malo" en la sangre y eso es un factor de riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular (ACV). Por eso, los médicos aconsejan reducir la cantidad de carne grasa, manteca y lácteos enteros.

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) recomienda que un adulto no ingiera más del 7 por ciento de sus calorías de la grasa. En 2.000 calorías diarias, eso significa 16 gramos de grasa saturada por día.

Pero en el nuevo análisis, que combinó los resultados de 21 estudios, los autores no hallaron una evidencia clara de que un alto consumo de grasa saturada aumente el riesgo de cardiopatía o ACV.

Los datos, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, serían una buena noticia para los amantes de la carne, pero un ex presidente de AHA pidió no "malinterpretar" los resultados.

"Nadie dice que un poco de grasa saturada va a dañar la salud (...) las personas deben disfrutar de la comida", dijo el doctor Robert H. Eckel, profesor de medicina en la University of Colorado School of Medicine, en Denver.

Pero destacó que muchos estudios probaron que la grasa saturada en la comida eleva el colesterol y el nuevo análisis no va a cambiar las recomendaciones sobre su limitación.

Lo más importante, según Eckel, es que la noción de alimentación y de salud cardíaca se está moviendo de los nutrientes hacia los "patrones alimentarios".

Varios estudios habían asociado la dieta occidental con un mayor riesgo cardiovascular, un patrón alimentario rico en carnes rojas y procesadas, grasas saturadas, azúcar y carbohidratos refinados, como el pan blanco.

En cambio, la alimentación mediterránea o "prudente", rica en frutas, verduras, granos integrales, pescado y grasas insaturadas del aceite de pescado, reduce el riesgo de cardiopatía y ACV.

Para Eckel, ese patrón alimentario es el que debería preferir la población.

El equipo del doctor Ronald M. Krauss, del Centro de Investigación del Hospital de Niños de Oakland, en California, reunió datos de 21 estudios sobre un total de casi 348.000 adultos.

Los participantes, en general sanos, informaron sus hábitos alimentarios y fueron seguidos entre cinco y 23 años. En ese tiempo, 11.000 desarrollaron enfermedad coronaria o tuvieron un ACV.

El equipo no halló diferencias en el riesgo de desarrollar una cardiopatía o sufrir un ACV entre las personas con el consumo más alto y más bajo de grasa saturada.

El análisis incluyó los llamados estudios epidemiológicos, en los que los autores buscaron alguna relación entre los hábitos alimentarios de los participantes y el riesgo de desarrollar cardiopatías o ACV.

Esos estudios tienen sus limitaciones, por ejemplo, que dependen de la memoria de los participantes.

Además, el estudio no pudo responder si el consumo de grasa saturada tiene distintos efectos en el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca o ACV en grupos etarios distintos.

Tampoco pudo identificar el efecto de reemplazar la grasa saturada por la grasa poliinsaturada, como la que se encuentra en los aceites vegetales y el pescado, o los carbohidratos.

Algunos estudios, señalaron los autores, demostraron que consumir grasa poliinsaturada en lugar de saturada reduciría el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 13 de enero del 2010.