Martes, 2 de Febrero de 2010

Cambios alimentarios también mejoran el colesterol de adultos

Reuters ·02/02/2010 - 19:06h

Por Amy Norton

Los adultos mayores pueden reducir el colesterol si disminuyen el consumo de grasa, aun cuando estén tomando estatinas, indicó un nuevo estudio.

Una dieta saludable y ejercicio regular ayudan a controlar los niveles del colesterol y de los triglicéridos, que son otro tipo de grasas dañinas en sangre. Pero se desconoce cómo los cambios en la alimentación modificarían esos niveles en los adultos mayores.

Un equipo de investigadores estudió durante 10 años a 900 australianos mayores de 49. Al inicio, el 5 por ciento tomaba fármacos para bajar el colesterol (en general, una estatina). A los 10 años, lo hacía un cuarto de los participantes.

El estudio reveló que quienes consumieron menos manteca y grasas saturadas en general sufrieron reducciones continuas del colesterol total, sin importar si usaban o no una estatina.

Al mismo tiempo, el colesterol HDL o "bueno" subió cuando los participantes empezaron a ingerir más pescado y ácido grasos omega 3, que son grasas saludables e insaturadas presentes en pecados grasos como el salmón y la caballa.

Las personas que consumieron más alimentos con omega 3 también tuvieron una reducción del nivel de triglicéridos.

Los datos demuestran que los adultos mayores pueden mejorar su salud cardíaca si eligen grasas saludables, según Anette E. Buyken, del Instituto de Investigación de Nutrición Infantil, en Dortmund, Alemania.

La especialista dijo a Reuters Health que los "beneficios de reducir el consumo de grasas saturadas y aumentar el de grasas omega 3 son los mismos para los que toman y no toman estatinas".

La variación individual del colesterol y los triglicéridos por los cambios alimentarios fue modesta.

Por ejemplo, por cada 1 por ciento más de omega 3, el HDL aumentó 2,5 mg/dL. El HDL por debajo de 40 mg/dL es un factor de riesgo de enfermedad cardíaca, mientras que por encima de 60 mg/dL es un nivel óptimo.

Buyken dijo que los modestos efectos de los cambios alimentarios se suman, por ejemplo, si una persona reduce el consumo de manteca y cambia la carne roja, rica en grasas saturadas, por pescado rico en omega 3.

La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda a los adultos que reduzcan el consumo de grasa saturada a menos del 7 por ciento del consumo diario de calorías y coman pescado por lo menos dos veces por semana, preferentemente, pescados grasos ricos en omega 3.

FUENTE: Journal of Nutrition, enero del 2010.