Miércoles, 3 de Febrero de 2010

"Otro mundo ya existe"

Los movimientos del Foro Social Mundial, que cumple 10 años, buscan su nuevo espacio en el mundo poscrisis

NAZARET CASTRO ·03/02/2010 - 02:00h

Niños indígenas llegan para participar en el Foro Social Mundial celebrado la semana pasada en Porto Alegre. - JEFFERSON BERNARDES / AFP

Foro Social Mundial: Otro mundo ya existe. La Asamblea de los Movimientos Sociales presente en el Foro Social Mundial (FSM) titulaba así su documento final, presentado en el último día de actividades en Porto Alegre. Un optimismo apoyado en la convicción de que es posible superar el capitalismo no en un hipotético futuro, sino en el presente, a partir de los pequeños gestos cotidianos, y gracias a encuentros como el de Porto Alegre, que pueden "convertir en luchas y campañas reales los cientos de sueños compartidos en el Foro".

El FSM nació hace 10 años con la voluntad de ser un punto de encuentro entre los movimientos sociales, en contraposición al Foro Económico Mundial de Davos y con un marcado espíritu antiglobalización neoliberal, aunque con una enorme diversidad en los enfoques. Una década después, el Foro ha conseguido cada vez más asistentes, hasta los 130.000 de Belém este año es más difícil contabilizar la participación, dado el carácter descentralizado del evento, que tendrá ediciones en otras cuatro ciudades brasileñas y en Madrid, Praga y Kpomassé (Benin) pero también ha perdido fuerza. Los organizadores llegaron a reconocer en Belém cierto "vacío" en los contenidos.

El Foro quiere combatir la militarización de América Latina y el ascenso de la derecha

En una cosa estaban de acuerdo los colectivos presentes en Porto Alegre: ha llegado el momento de redefinir el papel del Foro. Empezando por esa misma concepción de la descentralización, que algunos activistas señalan como un logro organizativo y otros como una de las causas fundamentales de que se haya perdido "impacto mediático", en palabras de Adriano José Lima, de la asociación brasileña Acción Educativa.

Patio trasero del imperialismo

La Asamblea, gracias a un concienzudo trabajo previo al Foro, consiguió esta vez incluir en su declaración cuatro objetivos concretos: el combate a la militarización de América Latina, la defensa del medio ambiente, la lucha contra la criminalización de los movimientos sociales y el combate contra el ascenso de la derecha en la región. "Las élites no entregaron de mano abierta el continente, que siempre fue visto como patio trasero del imperialismo. La turba del neoliberalismo no está muerta, como se ha demostrado en las elecciones de Chile", reza el documento.

"El capitalismo se ha hecho más fuerte con la crisis, aunque algunos crean lo contrario"

Ya hay nuevas fechas marcadas en la agenda: en abril se celebrará una conferencia internacional de pueblos en defensa de la Madre Tierra convocada por el Gobierno de Bolivia, pues, en palabras del embajador boliviano en la ONU, Pablo Solón, "ya no es posible defender los derechos humanos sin luchar por los derechos de la Tierra". Y, hasta la próxima edición del foro, prevista en Dakar, la Asamblea celebrará varios encuentros para profundizar en la articulación de la sociedad civil mundial.

La idea es "constituir una internacional de movimientos sociales", en palabras del respetado sociólogo portugués Bonaventura de Sousa Santos. En su opinión, "el neoliberalismo no está derrotado: el capitalismo se ha hecho más fuerte con la crisis, aunque algunos crean lo contrario", pero, al mismo tiempo, "se equivocan quienes han colocado las palabras revolución y socialismo en el basurero de la historia".

La Central Única dos Trabalahores, uno de los sindicatos más importantes de Brasil, y el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), ambos cofundadores del Foro, creen que éste debe transformarse en un verdadero movimiento social mundial de masas desde el que luchar contra el imperialismo y el capitalismo. "Corremos un serio riesgo de retroceso de la izquierda. Debemos convocar grandes movilizaciones", señaló el sindicalista João Felício. Otros participantes contemplan el Foro más bien como un punto de encuentro y de debate, que por su propia naturaleza diversa difícilmente puede articular propuestas concretas.

Algunos cofundadores del Foro creen que éste debe ser un movimiento mundial de masas

Criminalización del activismo

En esta edición, los movimientos sociales y los sindicatos han tenido gran protagonismo, pero algunos de los que ejercieron un papel fundamental en las primeras ediciones, como el MST, han dado signos de cierto cansancio. El propio João Stedile, líder del MST, reconoció que su organización vive un momento de crisis; en parte, debido a la campaña de deslegitimación de la que, según sus miembros, el movimiento está siendo víctima. De hecho, durante el Foro, el MST promovió una acción judicial que acusaba al Ministerio Público brasileño de intentar "criminalizar" a los movimientos sociales del país.

De Sousa Santos manifestó su "inquietud" por la "persecución" a los movimientos sociales en Brasil y el resto de América Latina. También la Asamblea reflejó en su declaración la actitud de ciertas fuerzas de la derecha y los medios de comunicación "interesados en restaurar el neoliberalismo".