Martes, 2 de Febrero de 2010

Un soldado español muere en un atentado en Afganistán

Las tropas españolas matan a tres talibanes en un tiroteo tras la explosión de un artefacto que hizo saltar por los aires un vehículo blindado. El ataque produjo heridas a otros seis militares

IÑIGO ADURIZ ·02/02/2010 - 00:30h

Una vez más, la provincia de Bagdhis se mostró ayer como el agujero negro de la misión española en Afganistán. Un soldado del ejército, John Felipe Romero Meneses falleció, y otros seis militares resultaron heridos en un atentado con bomba al paso de un convoy que tuvo lugar en Sang Atesh, al norte de la ciudad de Quala e Naw. Los soldados españoles mataron, por su parte, a tres talibanes que les dispararon tras la explosión. Bagdhis ha sido el escenario de cinco ataques contra militares españoles en menos de un año.

El convoy estaba compuesto por efectivos españoles y miembros de la Policía afgana y realizaba labores de reconocimiento en la zona. El atentado se produjo sobre las 17.00 horas 13.30 en España, en la denominada ruta Lithium, que une las poblaciones de Quala e Naw, capital de la provincia, y Bala Morghab, al norte del país. Se trata de una zona en la que la presencia talibán es muy importante.

Los BMR españoles realizaban labores de reconocimiento en la ruta Lithium

Fuentes del Ministerio de Defensa explicaron que el artefacto, del que aseguraron desconocer su forma y composición, explosionó debajo del primer vehículo blindado BMR de un total de 11 que componían el convoy. Bajo la coordinación del Ejército español, el equipo realizaba la ruta entre Sang Atesh y Bala Morghab. Esas mismas fuentes explicaron que, tras la explosión, los soldados fueron tiroteados por parte de los insurgentes, a los que respondieron matando a tres de los atacantes. Asimismo explicaron que, tras solicitar apoyo a tropas italianas, estas llegaron a la zona en varios helicópteros Magunta desde los que también abatieron a más talibanes. Sin embargo, el ministerio desconocía, a última hora de la tarde de ayer, el número exacto de insurgentes fallecidos en la trifulca.

El fallecido español, John Felipe Romero Meneses, de 21 años y colombiano de nacimiento, así como los otros seis heridos llevaban en Afganistán desde noviembre de 2009. Ese mes se llevó a cabo el último relevo de tropas en Quala e Naw, donde tenían su centro de operaciones. Es en esa ciudad donde se encuentra el equipo de reconstrucción provincial (PRT) gestionado por los españoles.

La situación de dos de los heridos, el teniente Jordi Francesc Rubio Carceller, de 28 años, y el soldado Daniel Ospina Quintana, de 23, es la que mayor gravedad reviste. Ambos se hallan en el hospital Role-2 de Hera, al que fueron trasladadas todas las víctimas.

El Gobierno sustituirá los blindados por los RG-31, más seguros

El ministerio de Carme Chacón explicó que los vehículos BMR en los que viajaban "habían sido renovados hace dos años, incorporando una nueva motorización y reforzando su blindaje". Pero esto sirvió de poco ante la potencia del explosivo. El Estado Mayor de la Defensa comenzó el pasado mes de diciembre a sustituir esos vehículos por otros más seguros, los RG-31, en los que el Gobierno se ha gastado más de 75 millones de euros. Sin embargo, este tipo de vehículos no ha llegado aún a la base española de Quala e Naw.

El triángulo más conflictivo

Bagdhis, la zona que depende de dicha instalación militar española, es la que más ha sufrido los ataques de la insurgencia desde la llegada de las tropas españolas a Afganistán en 2003. El triángulo más conflictivo es el que delimitan las poblaciones de Sang Atesh lugar del ataque de ayer Bala Moghbar y Muqur. Varios miembros del contingente español explicaron ayer a Público desde el país asiático que en esas localidades, cuya población "no supera el millar de habitantes", los talibanes mantienen el "régimen del diezmo". Esto supone que todos los vecinos deben pagar a los terroristas el 10% de los beneficios que obtengan a través de sus negocios.

Cayo Lara exige el repliegue de las tropas españolas del país asiático

La Asociación Española de Cooperación Internacional (AECID) pretendía llevar a cabo en esa zona un proyecto para instalar una explotación agrícola alternativa al cultivo del opio. Y, asimismo, pretendía mejorar los accesos a la ruta Lithium. Pero, según explicaron las fuentes consultadas, "ambos proyectos han tenido que ser cancelados por la falta de seguridad que supondría para los cooperantes". A esto se le suma que "la zona norte de Bagdhis es más pobre que Etiopía", apuntan.

Las tropas españolas saben muy bien que se trata de uno de los entornos más problemáticos de Afganistán. En el último año han sufrido allí un total de cinco ataques. Sin ir más lejos, los días 16 y 21 de diciembre dos patrullas españolas sufrieron sendos ataques en Bagdhis sin que se produjeran daños personales ni materiales.

Con la muerte de ayer, un total de 90 militares españoles han perdido la vida desde el inicio del despliegue en Afganistán en 2002, convirtiéndose así en la misión de paz que más bajas ha producido en el Ejército español. De entre todos esos muertos sólo ocho fueron por acción de guerra. Los demás fueron la consecuencia de dos accidentes aéreos: el más importante en la historia de las misiones militares españolas en el exterior, el del Yak-42, que acabó con la vida de 62 en mayo de 2003. Y otro siniestro, el de un helicóptero Cougar en 2005, que acabó con la vida de otros 17.

Las reacciones al ataque de ayer no se hicieron esperar por parte de todas las formaciones políticas y, sobre todo, por parte de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME). Su portavoz, Mariano Casado, expresó su solidaridad a las familias de los afectados y animó a "realizar una reflexión sobre la situación de los soldados desplegados en Afganistán". "Debemos aprovechar la inminente comparecencia de la ministra de Defensa en el Congreso para pedirle que nos explique en qué circunstancias trabajan los militares españoles en Afganistán", aseguró.

Por parte del PP, su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró que "hoy (por ayer) es un día para trasladar nuestro apoyo a las fuerzas armadas y, especialmente, nuestros ánimos y sincero agradecimiento a todos aquellos que están en misiones internacionales". En esta ocasión no hubo críticas hacia el Gobierno.

IU exige el repliegue

El líder de IU, Cayo Lara, fue en cambio bastante más duro. Lara pidió al Gobierno que "comience los preparativos para una retirada del contingente español en Afganistán que permita la seguridad de las tropas. Y es que, a su juicio, la permanencia en el país asiático "sólo sirve para seguir atendiendo los intereses estratégicos de EEUU".

La ministra de Defensa partió sobre las 21.00 horas de ayer hacia Afganistán, donde hoy prevé realizar un acto en honor al militar español fallecido y facilitar los trámites para su repatriación. Varios investigadores españoles se han desplazado asimismo a la zona, para determinar la composición del explosivo y los detalles del suceso de ayer.