Martes, 2 de Febrero de 2010

Una huella única para cada archivo

Las agencias de registro de contenidos trabajan en un sistema universal que permita conocer la difusión de las obras en la Red

BLANCA SALVATIERRA ·02/02/2010 - 06:30h

Páginas como YouTube cuentan con su propio sistema de identificación. - BLOOMBERG

No todos los registros de obras persiguen denunciar el uso masivo de un archivo con copyright. Eso es, al menos, lo que defienden las agencias de autoría on-line, que trabajan en soluciones tecnológicas para identificar la ubicación de los archivos en la Red. El objetivo a medio plazo es que cualquier autor pueda tener información sobre la popularidad y difusión que están teniendo los contenidos que ha subido a Internet.

Servicios de vídeo como YouTube o Vimeo, o de imágenes como Flickr o Picasa, ofrecen a los autores estadísticas de las visitas que han recibido sus obras. Puede darse el caso, no obstante, de que un vídeo que ha pasado casi desapercibido en YouTube haya alcanzado una gran popularidad de visitas en otras páginas, y que el autor no las conozca y, por tanto, ignore el fenómeno. Las agencias de registro de obras on-line están empezando a trabajar con tecnología semántica para conocer la difusión que está teniendo un contenido en la Red.

Además de acreditar la autoría de un contenido, añaden información dentro del archivo en forma de metadatos (información que describe los propios datos), de forma que la persona que esté interesada en descargarlo o utilizarlo para otros fines sepa cómo contactar con el autor.

El paso siguiente es la creación de patrones que permitan a cada autor localizar dónde se está utilizando su obra. "Disponer de datos sobre la difusión de una obra es vital para un creador", explica el responsable del servicio on-line de registro de obras Safe Creative, Mario Pena.

Safe Creative, cuyo registro es gratuito, está trabajando con la Universidad Politécnica de Madrid en un proyecto llamado Semantic Copyright, que consiste en el desarrollo de patrones de búsqueda que permitan localizar los contenidos más allá de donde estén colgados. "Se puede registrar una obra con licencia copyleft [que permite su libre distribución bajo ciertas condiciones] y estar interesado en medir cómo se está propagando", añade Pena.

Localización universal

Este sistema de localización es básicamente el mismo que emplean sitios como YouTube, que lo utiliza sólo para los contenidos alojados por ellos y para las empresas que lo solicitan. La tecnología Semantic Copyright, en cambio, propone un estándar abierto. Por el momento, funciona de forma experimental sólo con imágenes, aportando información sobre si una foto es o no una copia autorizada.

El modelo se lanzará en pruebas para todo tipo de contenidos en la segunda mitad de este año y está previsto que, en el futuro, localice los sitios en los que se encuentra esa imagen. Pena está convencido de que, cuando se digitaliza y se comparte una obra, ya es susceptible de ser copiada y es una decisión del creador analizar esa difusión para fomentarla y llegar a otros públicos o intentar frenarla. "Con el sistema de localización completo, cada creador puede decidir en qué mercados o canales le interesa centrarse o denunciar usos indebidos".

El mayor reto para las agencias de registro, además de concienciar sobre la importancia de inscribir una obra, es que todas ellas trabajen con los mismos parámetros para ofrecer nuevas posibilidades a los creadores, un proyecto ambicioso que está dando sus primeros pasos. "En un entorno en el que se exige respeto, es importante dar información a los usuarios sobre la autoría de una obra", detalla Pena.

El 8% de los vídeos de BitTorrent está en español

Un 46% de los archivos que se comparten en la red P2P BitTorrent corresponde a películas y series de TV, según un estudio de la Universidad de Princeton (EEUU).

De ellos, los contenidos en español suponen un 8% del total, la segunda cifra más alta tras el inglés (60%). El estudio detalla que este porcentaje de idioma no tiene por qué corresponderse con los más descargados. El ruso (7%), el polaco (5%) y el japonés (5%) siguen al español.

Sólo un 1% de los 1.021 archivos analizados al azar eran imágenes. Los libros suponen un porcentaje idéntico.