Lunes, 1 de Febrero de 2010

La ONU quiere trasladar a 400.000 desplazados

Las instituciones no se ponen de acuerdo sobre el modelo de reconstrucción

SUSANA HIDALGO ·01/02/2010 - 06:00h

Un haitiano transporta una verja de hierro sobre su cabeza en una calle de Puerto Príncipe. - JEWEL SAMAD / AFP

Mientras el terremoto se ha llevado por delante edificios recién construidos en Haití, muchas de las casas gingerbread, típicas de la arquitectura francocaribeña, siguen milagrosamente en pie. "Esta casa tiene 200 años de antigüedad y no se ha caído, de aquí no nos movemos", explica un hombre que, después de perder su hogar, ha ocupado una de estas edificaciones, características por sus adornos en forma de bordados y sus tejados. Durante los años cincuenta, en estas casas, ya muy deterioradas, se hospedaron y ahogaron penas actrices como Ava Gadner y escritores como Graham Greene. También hay colegios y hoteles con este tipo de arquitectura que no se movieron tras el seísmo.

Mientras, bomberos venidos de otros países y haitianos por cuenta propia revisan y apuntalan edificios por si todavía se pueden aprovechar. "El problema es la mala calidad del cemento, que está mezclado con arena", señala César Claro, de la organización Bomberos sin Fronteras, mientras revisa las instalaciones del hospital La Paz.

Los países debaten dividirse Haití para acelerar su recuperación

En otra parte de Puerto Príncipe, un haitiano está rellenando con cemento las profundas grietas de un edificio donde antes vivía personal de las Naciones Unidas. "Está bien", dice el hombre delante del bloque resquebrajado mientras levanta sonriente el pulgar.

Desde la Misión de Estabilización de Naciones Unidas (Minustah) en Haití abogan por dividir el territorio por zonas y que cada país se encargue de una parte de la reconstrucción. Ya estaría adjudicado que Estados Unidos se encargará de Puerto Príncipe y Canadá de Jacmel, la segunda ciudad del país.

Reparto más equitativo

De momento, el debate está en el traslado de unos 400.000 desplazados a terrenos a las afueras de la capital. Y ahí es donde empiezan las discrepancias. Alejandro López-Chicheri, portavoz del Plan Mundial de Alimentos asegura que su organización está a favor, porque el reparto de alimentos sería más equitativo ya que cada familia quedaría controlada por un código de barras.

En cambio, Vicente Raimundo, responsable en el Caribe del programa de ayuda humanitaria de la Comisión Europea, señala que su organización sólo estará de acuerdo "si la población no es trasladada de manera forzosa y si después hay un plan de reinserción social".

Cada familia podría tener un código de barras para mejorar el reparto de ayuda

Los rumores del traslado a una zona llamada Croix de Bouquet ya se han disparado. Ayer, cientos de personas que están acampadas en los jardines de la antigua residencia del primer ministro estaban ya recogiendo sus cosas. Unos decían que era porque se iban a reorganizar dentro del mismo campamento y otros porque "alguien" les había dicho que en breve se van a trasladar. En la zona, algunos hombres ya trabajan preparando las canalizaciones del agua.

Otro asunto pendiente dentro de la reconstrucción es el del traslado de la capital. El presidente Preval ha negado los rumores de que el Gobierno vaya a quitar la capitalidad a Puerto Príncipe. Pero en la Minustah sí que se plantean, por lo menos, el traslado de los edificios administrativos a otra parte. Además, el Banco Mundial se ha mostrado dispuesto a buscar otra zona para trasladar a los funcionarios supervivientes y Naciones Unidas ha calculado que a medio plazo se crearán en Haití 200.000 puestos de trabajo para reconstruir lo que el terremoto se llevó por delante.

Miedo a nuevos seísmos

Al margen de los movimientos oficiales, muchos haitianos están levantando chabolas con sus manos o intentando reconstruir sus propias viviendas. Lo hacen con maderas y restos de tiendas de campaña. Pero hay muchos otros que se niegan a dormir bajo techo por miedo a otro terremoto. Por la noche, en el barrio de Killick, los cascos azules tienen que patrullar a pie porque en vehículo corren el riesgo de llevarse a los cientos de personas que duermen en lascalles y aceras.

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