Jueves, 27 de Septiembre de 2007

Microcopias de genes para combatir el cáncer

El buen funcionamiento del organismo depende de las proteínas y el de éstas de la información codificada en los genes

J. Y. ·27/09/2007 - 15:21h

En los últimos cinco años la investigación biomédica trata de profundizar en las funciones fisiológicas y en las posibilidades terapéuticas que ofrece una peculiar clase de moléculas: los microARN, o mirnas, y su variante, los sirnas.

En los genes reside la información necesaria para producir proteínas, las moléculas sobre las que recae la mayor parte del peso del funcionamiento de un organismo. Para transmitir el código que custodian, protegiéndolo, al mismo tiempo, de un posible deterioro, los genes utilizan un intermediario desechable, una fotocopia llamada ARN mensajero, que transporta el código genético hasta la maquinaria que elabora las proteínas.

Mirnas y sirnas

La célula posee otros tipos de ARN con cometidos diferentes. Los más novedosos son quizá los mirnas y sirnas. En un organismo sano, muchos de estos diminutos fragmentos de ARN son responsables de importantes misiones en la regulación de los genes. Pero si su intervención es esencial en el normal desarrollo de los procesos celulares, sus alteraciones pueden desencadenar graves errores que se traducen en comportamientos anormales de las células, como el cáncer. 

Científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en EEUU, revelan en la revista Nature una de estas perversiones de los mirnas: uno de ellos parece estar implicado en la metástasis del cáncer de mama, lo que sugiere una posible vía para atacar este mal. 

En la misma publicación otro equipo del MIT indaga en este potencial terapéutico, que podría servir para inhibir genes defectuosos. Los investigadores han logrado silenciar genes concretos, dirigiendo contra ellos moléculas de sirnas inyectadas en ratones por vía intravenosa.

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