Jueves, 27 de Septiembre de 2007

Messi guía al Barça para tumbar al Zaragoza

El conjunto azulgran, con Messi e Iniesta geniales, borró al Zaragoza del partido y recuperó su mejor fútbol (4-1).

EFE / BARCELONA ·27/09/2007 - 00:16h

Henry, Iniesta y Messi festejan en una esquina uno de los goles ante el Zaragoza. EFE

Inspirado por la explosividad de Messi, el Barcelona recuperó el fútbol de alta escuela para doblegar con autoridad al Zaragoza en su mejor partido de la temporada (4-1).  Frente a un rival de empaque, el Barça se reencontró a sí mismo.

Volvió a ser un conjunto luminoso, pletórico de arriba a abajo que remitió al de sus mejores días. Un equipo casi imparable, rebosante de talento y enchufado al partido como si de una final se tratase. Brilló Messi y maravilló Iniesta, pero el partido también sirvió para asistir a la recuperación de Deco, comandante en el centro del campo. El Barcelona sólo echó de menos el gol de Henry, falto de acierto en el último toque.

Víctima de la resurrección del Barcelona, el Zaragoza se desenfocó. Es un equipo exquisito con el balón, pero endeble y tembloroso cuando tiene que ponerse a defender. Sufrió de lo lindo ante el mejor Barcelona de la temporada. No encontró el timón de Aimar y nunca se encontró cómodo en el Camp Nou. Sobre todo, porque enfrente tuvo a un puñado de jugadores imparables.

Estado de gracia de Messi 

Nadie como Messi para ilustrar la figura del jugador en estado de gracia. Protagonista indiscutible del Barcelona, el argentino fue el encargado de romper el partido a las primeras de cambio, en pleno tanteo entre ambos equipos. Superó a Juanfran gracias a un rebote y se lanzó sin remedio hacia el gol. Cuando conduce la pelota en carrera, Messi condena al rival a moverse a cámara lenta.

Lo hizo ante la defensa del Zaragoza, incapaz reaccionar cuando el argentino combinó con Henry en el balcón del área antes de conectar un disparo seco, imposible para César. La magia infinita de Messi aupó al Barcelona. Y sin embargo, el Zaragoza respondió al golpe con solvencia. Desplegó un contragolpe impecable, de banda a banda, en apenas cuatro toques, después de que Aimar aclarase el juego hacia Zapater

Desde el vértice izquierdo del área de Valdés, el centrocampista aragonés empató el encuentro y puso el contador a cero. Convertido en un magnífico cuerpo a cuerpo, el partido reclamó la participación de los actores principales. Uno de ellos es Messi, símbolo del juego intuitivo que se aprende en las calles. Entre una nube de zagueros, el argentino se coló para recoger un balón perdido en el área y superar nuevamente a César. Fue un gol de pícaro que relanzó definitivamente al Barça.

El Barça recuperó su mejor fútbol 

Animado por la elegancia de Iniesta y la explosividad de Messi, el Barcelona regaló un fútbol excelente. Como en sus mejores días, el equipo jugó con buen gusto y combinó con facilidad. Dominó el partido con una autoridad incontestable y lo coronó con el tercer gol, un ejemplo de juego generoso, una pared entre Messi y Deco que Iniesta empujó con suavidad a la red.

El gol de Márquez apuntilló y retrató al Zaragoza. Deco botó una falta a la escuadra de César y el rechace llegó a la cabeza del mexicano, desmarcado y con todo el tiempo del mundo para firmar el cuarto gol un minuto antes del descanso. Cerrado definitivamente el partido, el Barcelona gobernó con comodidad la segunda parte. Se refrescó con Giovani y Bojan, la línea de continuidad del estilo Barça, para seguir disfrutando de su mejor noche de la temporada.

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