Sábado, 1 de Diciembre de 2007

Kaká ya tiene su Balón de Oro

El brasileño del Milan sucede al italiano Cannavaro en el palmarés del galardón que concede France Football. Se ha impuesto en la votación al portugués Cristiano Ronaldo y al argentino Lionel Messi. 

PÚBLICO.ES ·01/12/2007 - 22:37h

AFP - El brasileño Kaká posa con el Balón de Oro 2007.

El brasileño Kaká ha sido confirmado como ganador del Balón de Oro 2007 que concede anualmente la revista France Football y sucede al italiano Fabio Cannavaro. 

Kaká se ha impuesto con 444 votos, por delante del portugués del Manchester United Cristiano Ronaldo (277 votos) y del argentino del Barcelona Lionel Messi (255). Cesc Fábregas es el mejor español de la clasificación, octavo con 27 puntos. El marfileño del Chelsea Didier Drogba es cuarto con 108 puntos y el italiano Andrea Pirlo, del Milan, es quinto con 41 puntos.

El de Kaká es el quinto Balón de Oro brasileño de las diez últimas ediciones, lo que convierte al país suramericano en el más distinguido desde que los organizadores del premio decidieron abrirse a jugadores de todo el mundo que militaran en Europa.

Kaká, agradecido a Dios

"Es un año muy especial para mí y este premio pone la guinda a un año impresionante en el que hemos ganado copas y hemos hecho un buen fútbol", aseguró el futbolista nada más recibir el galardón de manos del director de France Football, Gérard Ernault, en una ceremonia retransmitida en directo por la principal cadena francesa "TF1".

Fiel a su fama de hombre religioso, Kaká agradeció "a Dios la suerte de poder hacer esta profesión", pero también tuvo palabras de agradecimiento para su esposa, sus padres y su hermano Digao, que acompañaron al futbolista durante la ceremonia de recepción del premio.

También tuvo palabras de agradecimiento para sus compañeros del Milan, porque "sólo se puede optar a este premio cuando se está en un equipo ganador" y a los compañeros de la selección brasileña y a los aficionados de su país.

La madre del jugador aseguró que desde niño ha mostrado "una gran perseverancia" para conseguir sus sueños en el mundo del fútbol, mientras que su mujer se mostró honrada por poder compartir con él este tipo de momentos. Entre las felicitaciones que recibió durante el programa, Kaká destacó las de su compatriota Rai, su ídolo de juventud, "un ejemplo" que le permitió "liberar el talento que había en aquellos años", dijo el milanista.

Dominio brasileño 

Su condición de máximo goleador de la Liga de Campeones con diez tantos que contribuyeron a la victoria milanista en la máxima competición europea fueron el principal argumento para encumbrar al jugador nacido en Brasilia y criado en Sao Paulo.

Ricardo Izecson Dos Santos Leite, conocido como Kaká por el apodo que le puso su hermano, se inscribe en la línea de los balones de oro brasileños que en los últimos años se han convertido en una tradición. Ronaldo abrió la lista en 1997, el tercer año que el Balón de Oro se había abierto a los futbolistas de todas las nacionalidades que jugaran en Europa.

Dos años más tarde fue Rivaldo quien prosiguió la tradición, retomada en 2002 por un renacido Ronaldo y en 2005 por un ascendente Ronaldinho. El madridista Robinho fue noveno con 24 puntos, mientras que Ronaldinho fue duodécimo con 18, el sevillista Daniel Alves fue decimoquinto con 14 puntos y el jugador del Sao Paulo Rogerio Ceni tuvo tres sufragios.

El holandés del Real Madrid Ruud van Nistelrooy fue sexto con 39 puntos; el malí del Sevilla Frederic Kanouté fue undécimo con 19; y el italiano Fabio Cannavaro, ganador de la pasada edición, cayó al puesto 24 con cinco puntos.

Un brasileño atípico

Kaká lo ha ganado en una edición en la que el Balón de Oro quiso ser mundial, abrirse a los futbolistas de todos los continentes y no sólo a los que jugaran en Europa. La elegancia del jugador, su humildad dentro y fuera del campo, su solvencia goleadora han pesado en los periodistas que son sus votos determinan al ganador.

Definido por el dueño del Milan, Silvio Berlusconi, como "el yerno ideal", este religioso convencido miembro en una familia acomodada de Brasil responde a la perfección al perfil de un Balón de Oro que parece acomodarse bien a los cariocas.

Kaká no es el brasileño habitual, no aprendió a jugar en las favelas, ni fue un niño prodigio del balón, ni se caracteriza por sus cambios de humor o sus excesos festivos. No encarna la samba pero ha sabido hacerse un hueco en el "jogo bonito" interpretado a su manera. Criado futbolísticamente en el Sao Paulo, a Kaká le costó convencer a sus jugadores de su valía, desposeído del físico típico del país y de su concepción del juego.

En Milán se ha convertido en una estrella

A base de esfuerzo y fe logró imponerse en el conjunto paulista y en 2003 el todopoderoso Milan llamó a su puerta para convertirle en una estrella. Kaká no desaprovechó la oportunidad para convertirse en una pieza imprescindible de un equipo que siempre está obligado a ganar y donde ha cobrado una estatura de "crack" que le han convertido en objeto de deseo de las principales entidades europeas.

Una liga italiana, dos finales de la Liga de Campeones, la de este año victoriosa, el Mundial de 2002 con Brasil y la Copa de Confederaciones de 2005 adornan un palmarés destinado a enriquecerse. Por el momento, tendrá que hacer hueco al Balón de Oro, un trofeo que parece hecho a la medida del jugador, bueno, guapo y carismático, cuya foto con el premio dará la vuelta al mundo a partir de mañana.

A menos que le robe protagonismo la del milanista en la Torre Eiffel, monumento que ha pedido visitar el próximo domingo para cumplir un sueño de niño en una iniciativa que, conocida por la prensa, ha acabado con todo resquicio de duda sobre la identidad del ganador.