Sábado, 1 de Diciembre de 2007

La UE quiere cuadrar las cuentas con Pekín

Las exportaciones de Europa a China ses muy baja en la actualidad por lo que los dos mercados se han puesto de acuerdo para mejorar el flujo comercial

ANDREA RODES ·01/12/2007 - 21:27h

Europa siente frustración debido al desequilibrio omercial con China. Se espera que el comercio entre China y la Unión Europea (UE) alcance los 300.000 millones de euros en 2007, y que el déficit comercial llegue a 170.000 millones de euros, aumentando a un ritmo de 15 millones de euros por hora.

"Es frustrante que Europa exporte más a los 7,5 millones de habitantes de Suiza que a los 1.300 millones de China", dijo el comisario de Comercio de la UE, Peter Mendelson, en una de sus intervenciones durante la 10ª Cumbre UE-China, celebrada en Pekín. La UE exportó el año pasado 86.000 millones de euros a Suiza y 63.000 millones a China.

Parte del déficit comercial con China podría reducirse con la revalorización del yuan respecto al euro. La medida permitiría aumentar las exportaciones europeas. La UE quiere seguir los pasos de EEUU, que empezó a presionar a China en política monetaria en 2002 y ha conseguido que el yuan se revalorizara este año más de un 5% frente al dólar.

Los expertos de la UE, liderados por el presidente José Manuel Durao Barroso, defendieron en Pekín que un yuan fuerte es beneficioso para la economía china, ya que aceleraría el consumo interno. La Cumbre ha dado pie a un grupo de trabajo para intentar normalizar la situación, pero los dirigentes chinos no se mostraron favorables a modificar su política monetaria a corto plazo.

Creen que el problema no recae sólo en el precio del yuan, sino en la caída libre del dólar, que fortalece al euro y encarece las exportaciones europeas.

La Cumbre acordó la creación de un grupo de trabajo para mejorar el comercio bilateral y flexibilizar las regulaciones proteccionistas, que favorecen a las empresas locales frente a las extranjeras.

Oportunidades frustradas

Según el comisario Mandelson, las empresas europeas pierden 55 millones de euros al día en oportunidades de negocio frustradas en China. Sectores clave como telefonía, banca o energía tienen el acceso restringido. En otras industrias, las empresas europeas están obligadas a establecer joint ventures y transferir tecnología a su socio local.

El malestar creado en Pekín por la dureza del tono adoptado por la Unión Europea impidió que se firmara un nuevo acuerdo de regulaciones bilaterales (más conocido por sus siglas, PCA), que se negociaba desde el pasado enero para sustituir al anterior, de 1985.