Domingo, 30 de Noviembre de 2008

La mujer asesinada "suplicó" para que le concedieran la libertad a su pareja

Maximinio Couto aprovechó un permiso penitenciario para matar a su novia e intentar lo propio con su ex esposa

MARIOLA MORENO ·30/11/2008 - 16:56h

Cuatro cuchillos de grandes dimensiones, un dispositivo GPS activo en la muñeca y una sola idea en la cabeza. Maximinio Couto, de 60 años, que disfrutaba de un permiso penitenciario tras haber sido condenado a dos años y siete meses por malos tratos, recorrió en la tarde del sábado los escasos kilómetros que separan su casa en el municipio de Ponte Caldelas de la parroquia pontevedresa de Mourente con la única intención de matar a su ex mujer. Previamente, había asesinado a golpes a su actual compañera sentimental, de 57 años, con la que convivía desde hace ocho. La víctima no había presentado ninguna denuncia contra su presunto asesino.

El azar se puso en esta ocasión de lado de la ex mujer del agresor. Sólo la suerte, porque el dispositivo telemático, que Maximinio llevaba amarrado en el brazo y que debía velar por el cumplimiento de la orden judicial de alejamiento, falló. El agresor no encontró a su ex pareja en casa. “Había ido a ver a su hija. Fue cuestión de minutos, si llega a venir un poco antes, estaríamos de luto”, relataba este domingo su padre.

Miembros de la unidad de vigilancia electrónica de Instituciones Penitenciarias comprobaron, una vez ocurridos los hechos, que el GPS funcionaba, de ahí que Interior haya abierto una investigación para determinar los motivos por los que no saltó la alerta que debía velar por la integridad de la ex mujer del presunto asesino.

“Algo falla”, dice la prisión

El agresor iba a salir en libertad el próximo 19 de diciembre. Cumplía condena en el centro penitenciario pontevedrés de A Lama, cuya junta de tratamiento había dado el visto bueno a un permiso penitenciario de cuatro días del reo. “Se le concedieron esos días para la preparación de su inminente vida en libertad”, aseguró este domingo el director del centro penitenciario, José Antonio González Novoa. “El interno había disfrutado de todos sus permisos con total normalidad y su conducta en el centro había sido buena”, aseguró Novoa.

Esto demuestra que, a pesar de contar con informes favorables, algo falla. Los psicólogos no pueden estar en la mente humana”, añadió el director de A Lama, quien desveló que la propia víctima había acudido la semana pasada a la cárcel a solicitar el tercer grado penitenciario para su novio. ¿Qué falló? Couto tenía la obligación de presentarse a diario ante la Policía cuanto estaba fuera de prisión. Tampoco fue efectivo el dispositivo GPS que estaba obligado a portar. No funcionó.

Contrariado por no hallar en casa a su ex mujer, asaltó el domicilio de unos vecinos que habían declarado en su contra en el juicio por malos tratos que acabó en condena. La fuerte discusión que se desató en la vivienda allanada puso en alerta a otros vecinos, que alertaron a las fuerzas de seguridad. Cuando la Policía se personó en el lugar, el supuesto agresor había acuchillado al matrimonio con el que se había encarado. Al ser detenido, Maximinio hirió a uno de los agentes que lo redujeron.

El hombre agredido con arma blanca continúa en estado grave, ingresado en la UCI de un centro hospitalario de Pontevedra después de haber sido operado de urgencia. Por su parte, el estado de la mujer agredida era estable, dentro de la gravedad.

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