Domingo, 30 de Noviembre de 2008

"La vida no es sublime"

El cineasta argentino gana el premio a la mejor película del festival de Gijón con 'Liverpool

SARA BRITO ·30/11/2008 - 08:00h

Público - El director argentino, estos días en las calles de Gijón.

Gijón ama a Lisandro. Lisandro ama a Gijón. El festival que le dedicó una retrospectiva el año pasado, le ha concedido esta edición su máximo galardón, el de Mejor Película, por Liverpool. Es el cuarto largometraje del director argentino, de 33 años de edad, que más veces cerró esta semana los clubes nocturnos de la ciudad asturiana. El western minimalista que ha realizado Alonso cautivó al jurado por ser un cine "arriesgado, personal y sin concesiones". La historia de Farrel, el marinero mercante que regresa a la fría e inhóspita Tierra de Fuego, para saldar cuentas pendientes con su familia, es, según Alonso, una película triste de alguien que no puede cambiar su tristeza, ni tan siquiera ante el reencuentro con su madre o su hija.

«Todo lo que no tenga el formatode Hollywoodes experimental»

¿Qué es Liverpool?

La historia de Farrel, un personaje que quiere seguir limpiando su culpa de alguna manera. Y una manera era entregarle algo de lo poco que tenía en ese pequeño bolso a su hija. Lo único que encontró fue un llavero que dice Liverpool, que es un lugar que ella no sabe qué significa. Entraña un misterio. Esa es la forma que tiene Farrel de decir "hola y chao". Y suele pasar. Uno se encuentra y se separa de las personas de una manera que no es sublime, la vida no lo es. Yo aprendo más de eso que de largos parlamentos.

¿De dónde partióla idea para la película?

«No me gusta guiar la mirada del espectador con el encuadre»

Estaba en Chile y fui a un lugar donde tocaba un grupo de versiones de los Beatles que se llamaba Los sonidos de Liverpool. Me gustó el nombre. En aquel restaurante había una chica con cierto retraso, que pedía dinero. Yo estaba en un estado poco prolijo, digamos, pero de cierta lucidez y acabé la noche diciendo a mis amigos: voy a hacer una película con esta banda, esta chica y un marinero que acaba eructando [risas]. Al final quedó sólo el nombre de Liverpool y los dos personajes.

¿Cómo tomó forma esa idea?

Viajo a los lugares y empiezo a mirar. Este era un lugar y un clima que no conocía. Nunca haba filmado a 12 grados bajo cero o en un barco carguero. Y pensé que sería interesante. La experiencia es buena cuando conozco a gente y lugares que no conocía antes. Eso es lo que me moviliza.

¿Es su película más solitaria?

El propio personaje de marinero respira ese sentimiento. Pero es la película que más se apoya en una parte femenina. Y eso la hace más tierna, pero más cruel también. Estoy tratando, poco a poco, de incluir una parte más femenina. Pero evidentemente lo que prima aquí es la soledad masculina. En el futuro, el desafío que quiero afrontar es rodar con un personaje femenino principal.

Sigue manteniendo en esta película una distancia evidente con sus personajes, ¿por qué?

Intento no meter mucha mano en el encuadre. No me gusta guiar la mirada del espectador. No me gusta achicar o hacer planos detalles. A lo mejor en el futuro. Creo que en Liverpool está el único primer plano que he hecho en mi vida. Pero creo que investigando en ese otro tipo de miradas cinematográficas no soy tan eficiente, y no sé si vale la pena. Creo que no se trata de hacer por hacer. No creo que sea para mí y no quiero que sea para mí.

¿Cómo se entiende Liverpool dentro de su filmografía?

Haber hecho Fantasma (2006), que la rodé en un solo edificio, me otorgó elementos cinematográficos para hacer esta. Me refiero al uso de luces, a filmar sólo en interiores. Liverpool es el resultado lógico de ponerle los elementos de Fantasma a La libertad (2001) y Los muertos (2004).

El otro día se le escuchó cansado y hastiado de que lo llamen experimental, ¿por qué?

Hay una puja entre distribuidores y exhibidores, y todo lo que no tenga el formato de Hollywood es "experimental". Y yo no hago cine experimental. Andy Warhol lo hacía filmando a un tipo durmiendo durante ocho horas. Lo que pasa es que todo lo que no encaja es ajeno. Me parece que no es favorable para la cinematografía y tampoco para el espectador.

¿Qué proyecto tiene a continuación?

No tengo ninguno. La verdad, no tengo la misma energía que hace siete años. Y no tengo claro que tenga que seguir haciendo cine hasta que sea viejo.