Sábado, 29 de Noviembre de 2008

¿Qué papel juegan los sindicatos en la crisis?

Negociar las condiciones en los ajustes de empleo y proteger a los parados, puntos clave en las relaciones laborales

PÚBLICO ·29/11/2008 - 20:46h

¿Crisis en el sindicalismo u otro sindicalismo para tiempos de crisis? Ante el continuo goteo de despidos y expedientes de regulación de empleo (ERE) en las empresas, varias voces han acusado a las centrales sindicales de mantenerse en silencio, o de connivencia con la patronal y el Gobierno. La realidad es que los sindicatos se enfrentan a la primera crisis grave del empleo en quince años y deben poner en marcha nuevas estrategias para tiempos adversos.

La mayor parte de los expertos en el mundo laboral (incluidos los propios sindicatos) coinciden en que la principal tarea de los sindicatos en estos momentos es asegurar la protección de los trabajadores y defienden la vía del diálogo para hacerlo.

El profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Sevilla, Eduardo Román, sostiene que el papel de los sindicatos es básico, ya que “deben impedir la salida de trabajadores de las empresas y buscar la máxima protección para los desempleados”. Según el docente, el actual problema radica en que las empresas aprovechan la actual coyuntura de crisis para deshacerse de personal, por lo que “deben estar vigilantes”.

En lo que va de año, la actitud de los comités de empresa ha sido la de negociar las salidas de los trabajadores, lo que, según fuentes de Trabajo, ha facilitado que los despedidos se hayan llevado más que la indemnización mínima de 20 días por año trabajado.

Ajustes pactados

El director general de Trabajo, José Luis Villar, apuntaba esta semana que el número de Expedientes de Regulación de Empleo ha aumentado un 166%, pero la conflictividad sigue en mínimos porque al menos el 90% de los ERE había sido pactado previamente entre empresa y trabajadores.

Las cifras públicas del Ministerio de Trabajo sobre regulación de empleo se remontan hasta 1998 y en ellas se aprecia cómo 1999 y 2001 fueron dos años tensos de conflictividad laboral, cuando la mitad de los ERE que se autorizaron por Trabajo no habían sido previamente pactados con los
trabajadores.

“Optimizar” la ecuación ajuste-despidos es, en opinión de José María Zufiaur, la clave en estos tiempos revueltos. Zufiaur es representante de UGT en el Consejo Económico y Social Europeo y recuerda que, “ante los ERE, hay que hacer defensa del empleo y ver el que tiene posibilidades de permanencia”. A esta fórmula, Zufiaur añade un ingrediente clave: “no realizar demandas que no puedan atenderse”.

Esta posición “responsable” ha sido central en el modelo de Diálogo Social y en los Acuerdos Nacionales de Negociación Colectiva que patronal y sindicatos llevan firmando casiuna década. Pero no todos entienden por igual este acento pacificador. “El modelo sindical no es igual que el que había hace 30 años”, sostiene Román, quien opina que ahora los modelos sindicales no son “de lucha” y han perdido la ideología. “En estos tiempos de crisis, no se puede ser tan flexible”, reflexiona y aboga por un cambio de modelo hacia una posición más combativa.

Ante las acusaciones de silencio sindical, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho cree que lo que hacen los sindicatos es trabajar para salvar la situación y para que las empresas mantengan el máximo número de puestos de trabajo. “Para eso hay que hablar mucho, trabajar mucho y negociar siempre”.

El caso de Seat

En estas conversaciones, no siempre distendidas, los sindicatos tratan en ocasiones de proponer alternativas a los ajustes de empleo. Seat es uno de los ejemplos en los que un comité de empresa fuerte ha conducido a una reorganización de la producción. “El papel de los sindicatos ha sido fundamental en los últimos cinco años para el cambio laboral”, afirma el presidente del comité de empresa, Matías Carnero.

Para ello ha sido necesario un cambio de mentalidad tanto por parte de la empresa como de los sindicatos. Hasta el momento, la empresa “había mantenido mucho ocultismo sobre las inversiones y la adjudicación de modelos”, explica Carnero. “Acordamos que todas las partes deben tener toda la información para poder llegar a un acuerdo satisfactorio”, subraya el presidente del comité.

De esta forma, se crea una base de confianza mutua que permite que en época de dificultades, los trabajadores “entiendan que deben hacer un esfuerzo para que la empresa pueda seguir adelante”. Con esta nueva base, en 2003, sindicatos y empresas acordaron la implantación de innovadoras medidas de flexibilidad, la llamada bolsa de horas, que ahora se ha extendido a otras empresas del sector.

El mismo año, UGT y CCOO acordaron un ERE con 660 despidos, bajo el compromiso de la empresa de asegurar el reingreso de los despedidos en el futuro. “Han vuelto 340”, subraya Carnero. CGT no ha secundado nunca ningún acuerdo, al negarse en redondo a cualquier tipo de despido.

Pero no sólo el cambio de actitud por parte de los sindicatos fue determinante. El cambio generacional y la designación de Ramón Paredes como vicepresidente de Recursos Humanos, persona que se formó en Seat, ha facilitado que sindicatos y empresa puedan cerrar acuerdos para hacer frente a las graves crisis del sector, destaca el presidente del Comité.

Protección al desempleado

Además de intentar de conservar el empleo de los trabajadores, los sindicatos también tienen una palabra en la situación de los desempleados. José María Díaz Rope, secretario confederal de Afiliación de CCOO cree que el sindicato, “en momentos de auge debe ser un instrumento para el reparto del incremento de la riqueza, pero en época de crisis debe ser un instrumento de protección”.

El secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, recuerda que es fundamental reforzar la cobertura en el desempleo.

Por un lado, asegurando las prestaciones sociales y flexibilizando su acceso, pero también asegurando que “ninguna persona se queda sin prestación”. Ferrer recuerda que en los sectores con regulaciones de empleo se puede dar el caso de que los nuevos parados agoten sus prestaciones por lo que el Gobierno debería ampliar y garantizar su cobertura durante el periodo de ajuste.

Por su parte, los sindicatos deberían “vigilar y observar” que los despidos, también aquellos  a nivel individual, se hacen bajo las condiciones pactadas. Desarrollo de políticas públicas y una fiscalidad equitativa completarían los deberes de los sindicatos.

 "Hacen una tarea que no se ve"

 El ex ministro de Trabajo Manuel Pimentel apuesta por que las organizaciones sindicales adopten un rol "defensivo y colaborador".

¿Cuál debe ser el papel de los sindicatos en la crisis?

Doble: defensivo y colaborador. En época de crisis, hay que intentar que el daño a los trabajadores sea mínimo en la negociación y en las garantías de prestaciones, y hay que colaborar con el diálogo social, de forma que las medidas que se tomen sirvan para asentar la base de una nueva creación
de empleo.

¿Cree también que los sindicatos están inactivos?

No. Los sindicatos, en primer lugar, hacen mucha tarea en el seno de las empresas, que no se ve. Hacen bien en no darse a grandes pronunciamientos. Saben que sus tempos no son el vértigo de la opinión pública. Una acción sindical no se mide en el día a día. Los que dicen que están inactivos, ¿qué quieren? ¿una huelga general contra el paro? Todos queremos que haya mucha actividad, pero no es fácil. ¿Contra quién haces la huelga? ¿contra el Gobierno, contra las empresas, contra el G-20?

¿Ve posible en el corto plazo una huelga general?

¿Una huelga general? No. Es que una huelga general se hace contra una medida. A mí no me gusta lo que está haciendo el Gobierno, pero una huelga… Podría haber manifestaciones, pero una huelga general es una medida extrema que se puede tomar de forma excepcional y de manera muy concreta.

 

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