Sábado, 29 de Noviembre de 2008

Ante el primer amor

Granero y Soldado se enfrentan al Madrid, club en que se hicieron futbolistas

ALFREDO VARONA ·29/11/2008 - 08:00h

efe - Granero bromea con una guitarra, una de sus grandes aficiones, el pasado jueves en Getafe.

Hoy no es un día más para Granero (Madrid, 1987) y Soldado (Valencia, 1985). Se enfrentan a su primer amor, el que nunca se olvida. Lo vivieron de niños, primero, y de adolescentes, después. Granero llegó a los ocho años. Soldado, a los trece. Pero antes de que pudieran darse cuenta de que en la vida hay amores imposibles, hubo quien se lo explicó.

Jamás olvidará Granero el primer día que pisó la Ciudad Deportiva. Hubo un entrenador que se expresó con toda la franqueza posible. "Aquí, como mucho, hay uno que llegará al primer equipo", les dijo. "Pensad en mejorar día a día y seguid estudiando en vuestras casas". A Granero le marcó para siempre y de ahí la paciencia con la que acepta la vida. Lo que le dijeron es lo que ha sucedido.

Soldado no sueña con volver; pero si marca hoy, no lo celebrará

El mismo Soldado, cuando abandonó Valencia a los 13 años, sabía de la dificultades. Le queda el orgullo de que su familia le vio jugar en el césped del Bernabéu y encima con el número 9 en la camiseta. Pero hubo un momento en el que debió aceptar la realidad y pidió marchar.

En el Madrid, también se prepara a los chavales para este momento. Los sueños son como los anuncios de televisión. Se renuevan, según las épocas, aunque Granero no tacha nada. "En el fútbol, no sabes lo que va a pasar en tres días y no hay que olvidar que el Madrid tiene una opción de recompra sobre mí".

Soldado no imagina el regreso. Su edad le concede permiso, pero han pasado demasiadas cosas. "No, ya ni siquiera sueño con volver", decía esta semana al termino de un acto de presentación de las nuevas botas de fútbol de Adidas. Allí coincidió con Higuaín y Saviola, los futbolistas que acabaron con su vida en el Madrid. Saviola, incluso, heredó el 9.

Granero es un tipo de la calle que estudia Psicología y entrena a niños

Los periodistas le pidieron a Soldado que posase entre los dos. Lo hizo con la sonrisa educada y la declaración amabilísima. "¿Ánimo de revancha? No, no, al Madrid le debo mucho".

Si marca, ni siquiera lo celebrará: "Sería incapaz". Y ahí reaparece la impronta que deja el primer amor: "He estado ocho años allí que fueron muy importantes para mí".

El futbolista rockero

Granero no jugó con el primer equipo. Sí escuchó decir que podría ser en el Madrid de Schuster lo que fue Laudrup en el Madrid de Valdano. Pero de no ser por el Getafe, no hubiese debutado en Primera. Sus oídos, sin embargo, no palpitaron.

De niño era de los que daba collejas en clase. Pero hoy es un tipo al que da gusto escuchar. "Sé lo que tengo que hacer y lo que puedo hacer".

No es un futbolista al uso. Ante todo, huye del dramatismo. Incluso frente al espejo, con esa barba de varios días, las patillas largas y la anarquía de su pelo. "Cada persona es diferente, y en un mundo como el del fútbol, con tantos altibajos y tanta presión, es difícil tener una estabilidad psicológica", declaró el jueves a Efe junto a su guitarra, la que toca en los ratos libres.

La entrevista presentaba a un tipo de la calle que va en coche a la universidad y muestra una notable cultura musical. Habla de los Beatles, de Bruce Springsteen, de Nirvana... Es la capacidad de evasión de Granero más allá de esa imagen de pasota que puede dar. Estudia la carrera de Psicología. "Hay situaciones que las disfrutas mucho más si las conoces en profundidad".

Y, además, entrena a un equipo de cadetes de 15 años a los que rara vez pega un grito. "Si fallan, es porque no son capaces o por su afán por dar más. A mí lo que me importa es que no les dé igual perder".

"Ganaremos 2-1"

En el césped, Granero sí se transforma. Y, a veces, hasta alza la voz. Máxime en el Getafe, donde tiene una jerarquía abusiva con la pelota. O Granero o ninguno. "En el campo soy agresivo y temperamental; es que allí dentro no puedes ser tímido".

A Soldado, con esa mirada noble y esa sonrisa angelical, le pasa igual. Y eso que en el Getafe todavía no ha alcanzado el nivel que tuvo en Osasuna (temporada 2006-07). Entonces, hizo 13 goles, alguno desde medio campo.

Luis Aragonés le hizo internacional. Fue un delantero monumental, el perfecto heredero para Van Nistelrooy.Pero a veces la vida es así de perra. Hoy, Soldado se declara feliz en el Getafe. "He tenido la suerte de serlo en todos los equipos en los que he estado", asegura.

Justifica que no juegue siempre: "Aquí hay una gran plantilla". Pero sin necesidad de dramatizar, necesita que llegue su momento. Se capta en su mirada, que se traslada al infinito. Y si es esta noche ante su primer amor, mejor.

A fin de cuentas, no va a enfrentarse a defensas que no conozca. "Sí, está claro que he jugado muchas veces contra Sergio Ramos en los entrenamientos, pero un partido oficial es diferente".

Sólo pide una cosa, "que el Getafe tenga la pelota", porque así es más fácil llegar a la cima. "No creo que el Madrid juegue feo, pero sí está claro que puede mostrar mucho más y que con el tiempo mejorará". Eso sí, para esta noche augura una cena agria para sus ex. "Vamos a ganar 2-1", pronostica.