Viernes, 28 de Noviembre de 2008

Dietas personalizadas para combatir los genes ‘malos’

Una adecuada nutrición reduce hasta un 50% los efectos de la predisposición genética al infarto

ANTONIO GONZÁLEZ ·28/11/2008 - 20:32h

sbblackley - La obesidad es una de las principales causas de riesgo cardiovascular.

La dieta será un elemento más en el futuro, junto con los fármacos y los alimentos funcionales, para evitar la aparición de las enfermedades que están escritas en los genes. Para ello, será necesario adoptar a partir de edades tempranas una dieta personalizada y ajustada en cada caso al perfil de riesgo genético.

Esta es la opinión de José María Ordovás, uno de los principales expertos mundiales en nutrigenómica, que explicó ayer en Madrid que no se trata de diseñar una dieta para cada individuo, “sino de utilizar la información genética para agrupar a los sujetos según sus diferentes metabolismos y actuar en consecuencia”.

“No es tan difícil y será factible en el futuro”, agregó Ordovás, que dirige el Laboratorio de Nutrición y Genómica del Centro de Investigación en Nutrición Humana y Envejecimiento de la Universidad de Tufts (Estados Unidos).

“Hay sujetos que responden a las dietas muy bien, mientras que otros pueden seguir las recomendaciones óptimas sin obtener beneficios: las diferencias están en los genes”, señala este experto, que resalta que “hay unos 10 millones de polimorfismos, de mutaciones genéticas, que hacen diferentes las respuestas de unos y otros a las dietas y al ambiente en general”.

Ordovás, que publicará la próxima semana en Nature Genetics cuáles son los 30 genes implicados en el metabolismo lipídico, considera que ha llegado el momento de desarrollar test genéticos que predigan desde el nacimiento cuál es el riesgo de un individuo de padecer determinadas enfermedades 40 ó 50 años después. La idea es, como sostiene el investigador, que con ese conocimiento se pueda actuar de forma adecuada “no sólo usando los medicamentos, sino también la nutrición”.

De hecho, según estudios recientes, los individuos con predisposición genética a padecer enfermedades cardiovasculares ven reducirse hasta en un 50% este riesgo si siguen una dieta adecuada. “Queremos dar una esperanza y decir a la gente lo que pueden hacer para evitar una enfermedad que está en sus genes”, indica el experto.

Seguir la dieta tradicional

Sin embargo, por el momento, y teniendo en cuenta que las poblaciones viven en distintos ambientes y tienen además diferentes genes, “lo mejor que se puede hacer es comer de acuerdo con las tradiciones”, asegura Ordovás, que participó ayer en la sede central del CSIC en una jornada científica organizada coincidiendo con el 15º aniversario del Instituto Danone. Sin embargo, para aquellas personas con riesgo más elevado, habrá que recurrir también a la farmacología y a los alimentos funcionales.

A su juicio, mientras que antes cada genoma estaba adaptado a las condiciones de su medio, ahora la globalización de la dieta está creando una especie de “torre de Babel” donde los distintos genomas se exponen a “cosas totalmente diferentes” a las que estaban acostumbrados, lo que acaba redundando en el auge de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, entre otras patologías.

Por último, Ordovás advierte que aunque cada vez se sabe más de los orígenes genéticos de las enfermedades, faltan profesionales en nutrigenómica que conviertan esta información en beneficios para la sociedad.

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