Viernes, 28 de Noviembre de 2008

Terapia para la apnea mejoraría función cognitiva en Alzheimer

Reuters ·28/11/2008 - 17:47h

Por Will Boggs

El tratamiento con presión positiva de aire continuo (CPAP) mejora la función cognitiva de los pacientes con Alzheimer y síndrome de apnea obstructiva del sueño, indicó un estudio.

Los resultados de la investigación fueron publicados en Journal of the American Geriatrics Society.

"No hay que dudar en tratar a los adultos mayores con demencia (o sin ella) que tienen apnea del sueño", dijo a Reuters Health la doctora Sonia Ancoli-Israel.

"La decisión del tratamiento no debería depender de la edad", añadió la autora.

La apnea obstructiva del sueño aparece cuando las vías aéreas se bloquean durante el sueño, lo que impide respirar por períodos cortos pero frecuentes. Los principales síntomas son el ronquido y la somnolencia diurna.

El CPAP es un dispositivo que pasa aire a las vías aéreas a través de máscaras nasales o almohadas especialmente diseñadas. El flujo de aire crea sólo presión para mantener abiertas las vías aéreas.

El equipo dirigido por Ancoli-Israel, de University of California en San Diego, en La Jolla, estudió a 52 adultos mayores con apnea obstructiva del sueño y Alzheimer leve a moderado.

Los participantes recibieron al azar tratamiento con CPAP durante seis semanas o una versión placebo del tratamiento durante tres semanas más otras tres semanas de CPAP.

Como era de esperar, el tratamiento con CPAP aumentó significativamente el flujo de aire, mientras que el CPAP placebo no tuvo efecto alguno.

A las tres semanas de CPAP, se registraron mejorías significativas en distintas partes de varios tests estándar.

Los pacientes toleraron bien el CPAP, que mejoró "el sueño, la somnolencia diurna y la enfermedad", dijo Ancoli-Israel. "A los cuidadores también les gustó y sintieron que el tratamiento también mejoraba su descanso", agregó.

"Estamos haciendo un estudio similar sobre el mal de Parkinson para conocer el efecto del CPAP para la apnea del sueño sobre los síntomas no motores", finalizó Ancoli-Israel.

FUENTE: Journal of the American Geriatrics Society, noviembre del 2008