Martes, 25 de Noviembre de 2008

Intervenciones hogareñas benefician a sobrevivientes de cáncer

Reuters ·25/11/2008 - 18:09h

Por Megan Rauscher

Una alimentación casera y un programa de ejercicio mejoraría el funcionamiento físico de los sobrevivientes de cáncer que llegan a la tercera edad, demostró un estudio.

"Hoy, dos tercios de las personas con diagnóstico de cáncer sobreviven a la enfermedad", dijo la doctora Wendy Demark-Wahnefried durante una conferencia organizada por la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer.

"Esa es una buena noticia. Pero el lado oscuro de esa supervivencia es una población en riesgo de deterioro funcional, especialmente entre los sobrevivientes adultos mayores, que son el 60 por ciento de todos los sobrevivientes de cáncer", agregó la experta.

A través de un estudio financiado por el Instituto Nacional del Cáncer, el equipo dirigido por Demark-Wahnefried, del Centro Médico M. D. Anderson de la University of Texas, analizó el efecto de una intervención alimentaria y física sobre el deterioro funcional de adultos mayores sobrevivientes.

"Los pacientes oncológicos más jóvenes suelen recuperarse, pero los mayores necesitan de un programa estructurado para frenar el deterioro funcional y conservar su independencia", dijo Demark-Wahnefried.

El estudio se realizó sobre 641 sobrevivientes mayores, con sobrepeso y sedentarios, que habían padecido cáncer mamario, próstata o colorrectal, cuyo diagnóstico se había realizado por lo menos cinco años antes sin recurrencias.

Un grupo no se sometió a intervención alguna (control) y otro recibió una intervención orientada a entrenar la fuerza y la resistencia, reducir las grasas saturadas y aumentar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales.

Este segundo grupo recibió también 15 llamadas telefónicas de consejería en un año, ocho recordatorios telefónicos, un cuaderno con tareas individualizadas y cuatro folletos informativos personalizados.

Al año, la prueba estándar de función física reveló un deterioro de la habilidad física de 2,5 puntos en el grupo tratado con la intervención y de 5,3 puntos en la cohorte de control.

"Pudimos reducir a la mitad el deterioro funcional del grupo tratado con la intervención. Eso es realmente importante", señaló Demark-Wahnefried.

"La diferencia en la magnitud de ese deterioro registrado entre ambos grupos equivaldría a la diferencia que existe entre un grupo con deterioro funcional asociado con isquemia cardíaca y un grupo sin ese deterioro, por eso fue tan significativo", agregó.

La cohorte tratada con la intervención mejoró su capacidad para hacer actividad física moderada a fuerte durante 44,9 minutos por semana, comparado con 29,7 minutos por semana en el grupo de control. También adelgazaron más.

Para Demark-Wahnefried, el estudio seguirá un año más para comprobar si estos resultados se pueden replicar en el grupo de control y "probar su duración".

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