Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

Menú a la carta para atajar el descalabro

MARCO SCHWARTZ ·26/11/2008 - 23:32h

En un escenario cada vez más deteriorado por la crisis financiera internacional, la Unión Europea ha anunciado, por fin, su plan para reactivar la economía. Tanto por su cuantía presupuestaria como por su método previsto de ejecución, el plan parece insuficiente frente a la magnitud del descalabro que pretende combatir. Son 200.000 millones de euros, de los cuales 170.000 millones los asumirán a discreción los estados miembros, con base en un amplio catálogo de recomendaciones que van desde la reducción del IVA o de las cotizaciones laborales hasta el aumento de la inversión pública. Los 30.000 restantes correrán a cargo del presupuesto comunitario. El punto más llamativo es que Bruselas permitirá, durante un cierto tiempo, que los países incumplan la exigencia de mantener su déficit por debajo del 3% del PIB.

La iniciativa ha tenido un mal comienzo, pues las tres principales economías de la Unión –Alemania, Francia y Reino Unido– se encuentran muy divididas con respecto al espíritu de la propuesta y su aplicación. Mal ejemplo para unos mercados y unos ciudadanos que, en estos momentos de zozobra, reclaman justamente lo contrario: unidad, seguridad y sosiego.

Está por ver cómo se pondrá en marcha –y, sobre todo,  cómo se supervisará– un plan tan abierto que permitirá a cada país fabricarse su propio menú de actuaciones. Habrá que explicar cómo se garantizará que cada estado cumpla la parte del esfuerzo que se le asigne sin incurrir en ardides contables, como imputar al plan otros gastos e inversiones que ya tenía previstos o que se encuentran en estos momentos en ejecución. Sin duda, habría sido más eficaz un plan conjunto y más ambicioso, pilotado desde Bruselas. Pero es lo que hay.