Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

Más madera contra la recesión

Bruselas propone un plan anticrisis de 200.000 millones con más inversión y menos impuestos

DANIEL BASTEIRO ·26/11/2008 - 23:30h

La Comisión Europea presentó ayer su estrategia para tratar de frenar los efectos de la crisis financiera en la economía real. El plan, definido por José Manuel Durao Barroso como “ambicioso y realista”, es en realidad una catálogo de recursos “concretos y temporales” para que los Estados pongan un pie fuera de la crisis. Se trata de una “caja de herramientas”, en palabras del comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, para actuar coordinadamente y huir de la recesión que amenaza a Europa.

La Comisión propone un esfuerzo presupuestario por valor de 200.000 millones de euros, una suma equivalente al 1,5% del PIB comunitario, de los cuales 170.000 serán aportados por los estados miembros y el resto por las arcas comunitarias. La fórmula escogida supera en 40.000 millones la cifra que se barajaba hasta ahora y se apoya en bajadas de impuestos, entre los que se encuentran el IVA, las cotizaciones empresariales, con especial atención a las rentas más bajas, o la contratación de mano de obra.

Inversiones

La otra pata del plan es la inversión pública, a través de acciones nacionales e instrumentos europeos, como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el adelanto de 6.300 millones de euros de los fondos estructurales previstos entre 2007-2013. El BEI incrementará su presupuesto de 10.000 a 30.000 millones para financiar a las pequeñas y medianas empresas en los próximos dos años, por ser las principales creadoras de empleo en las economías europeas.

La Comisión también pretende potenciar la investigación invirtiendo 5.000 millones de euros para que la castigada industria del automóvil y sus sectores dependientes desarrollen coches verdes, y 2.200 millones más para mejorar la eficiencia energética en la industria y la construcción de viviendas. La industria del automóvil, que recibió la ayuda como “un primer paso”, había solicitado 40.000 millones a la UE tras la ayuda multimillonaria que recibieron sus competidores estadounidenses.

Además, en 2009 se emplearán 5.000 millones del presupuesto comunitario que no se habían gastado para mejorar las interconexiones energéticas y avanzar en la penetración de la banda ancha.

Si bien todas las medidas pretenden tener un efecto “en los próximos meses”, según Barroso, no perdurarán. Para Bruselas, una rebaja de impuestos considerable es sólo un mecanismo temporal y tanto el estímulo fiscal como la inversión pública deberán contenerse una vez se recupere el crecimiento. 

¿Cómo movilizarán esos 170.000 euros los estados miembros? “Todos los países necesitan un tratamiento, pero este varía de unos a otros”, recordó Barroso, consciente de que, en la lucha contra la crisis, son los estados los que poseen el dinero y, por tanto, también la competencia para usarlo según sus propias necesidades.

La disparidad en la aplicación de remedios anticrisis evidencia también la división entre las principales potencias europeas, que han enarbolado distintas recetas en las últimas semanas y que tendrán que dar el visto bueno al nuevo plan en una cumbre en diciembre. La bajada del tipo general del IVA fue el último punto de fricción. La iniciativa, anunciada por el Reino Unido el lunes para relanzar el consumo, fue descartada horas después por Angela Merkel, reacia a poner más dinero sobre la mesa. En España, la medida también fue rechazada tanto por el Gobierno como por el Partido Popular.

El esfuerzo presupuestario llevará a muchos países a ampliar su déficit, lo que está penalizado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en los países de la zona del euro. La Comisión, consciente de la contradicción de pedir más inversión al tiempo que marca lineas rojas en el gasto público, reiteró que aplicará “con flexibilidad el Pacto de Estabilidad”, que señala un límite del 3% de déficit. Pero la manga ancha será relativa. Los países podrán superar la barrera “unas décimas, pocas, y durante un año, no muchos”, en palabras de Joaquín Almunia. Almunia anunció ya un procedimiento de infracción contra Irlanda, que según las previsiones acabará el año con un déficit del 5,5% del PIB.

El comisario español se refirió también a las prioridades que Zapatero deberá abordar en el plan que presenta hoy. “España necesita impulsar la demanda interna y dar solidez a sectores que han demostrado fragilidad, como es el de la vivienda”, dijo.

Almunia: «Uno más uno pueden ser tres... o menos uno»

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, tiene claro que lo más importante del plan de recuperación es la coordinación y la suma de voluntades. Según el comisario español, los países de la Unión Europea deben de actuar coordinados para que los esfuerzos de un estado no produzcan un efecto secundario negativo en el vecino. “Si trabajamos juntos, uno más uno puede sumar tres”, aseguró Almunia, quien alertó contra el proteccionismo y advirtió que las medidas unilaterales pueden llegar a convertir la suma en “cero o en menos uno”.

El problema es que “no todos los países tienen el mismo margen de maniobra” para bajar los impuestos o incrementar el gasto público, por lo que la cifra del 1,2% de PIB comunitario movilizado por los estados no será constante y proporcional para cada país. Así, Almunia dibujó un mapa con tres clases de países, aunque sin nombrar a ninguno: los que tienen un gran margen de maniobra para bajar los impuestos sin que el déficit se dispare, los que pueden emprender acciones de menor alcance y, por último, los que ya tienen un déficit excesivo. Para la Comisión, el reparto del coste deberá ser consecuente con esas diferencias y algunos países deberán aportar más. En este sentido, Almunia, que evitó situar a España en el mapa, llamó a Alemania a “hacer más, porque tiene margen de maniobra”.

 

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