Martes, 25 de Noviembre de 2008

El Gobierno ruso mantiene sus poderes en la petrolera Lukoil

Pese a ser una empresa privada, el Gobierno está presente en sus órganos gestores y en su junta de accionistas. Sus estatutos le obligan a ayudar al Ejército y a respetar "secretos de Estado"

ANTONIO M. VÉLEZ ·25/11/2008 - 23:31h

Vagit Alekperov, presidente de Lukoil, mantiene una estrecha relación con el ex presidente ruso Vladimir Putin. AFP

Lukoil está obligada a permitir al Gobierno ruso acceder a las reuniones de su consejo de administración (su principal órgano de gestión) y a las de su comisión de auditoría, así como a sus juntas de accionistas. La petrolera también tiene como misión ayudar al Estado ruso en “la preparación de movilizaciones, la defensa civil” y “el registro y reserva de hombres susceptibles de reclutamiento militar”.

Asimismo, se compromete a “la protección de información que constituya un secreto de Estado” de acuerdo “con las leyes de la Federación Rusa”. Tan peculiares obligaciones para una empresa privada aparecen en dos artículos (3.2.7 y 5.7) de sus estatutos sociales, que están colgados en su web.

A diferencia del gigante ruso del gas, Gazprom, en Lukoil no participa el Estado. Sus estatutos dicen que su primer objetivo es “lograr beneficios”. Pero la influencia del Kremlin sigue ahí, pese a que la empresa, que desde 1998 está participada por la estadounidense ConocoPhillips (ahora tiene el 20%), se privatizó a mediados de los noventa.

La obligación de ayudar al Ejército ni siquiera aparece en los estatutos de la otra gran petrolera rusa, Rosneft, que sí es pública. Otro artículo de los estatutos de Lukoil, el 3.3, dice que la actividad de la compañía se hará “sobre la base de los contratos de suministro y las necesidades del Estado [ruso], y estarán ligadas a los acuerdos de suministro del Estado”.

La presencia del Estado en las reuniones del consejo de Lukoil, insólita para los usos occidentales, es la característica más llamativa del reglamento interno de la petrolera. Ese órgano toma las decisiones de más calado en una compañía. El dato confirma la estrecha relación de Lukoil con el Kremlin, más allá de que en muchos de los viajes de Vladímir Putin, el poderoso ex presidente ruso, esté el máximo responsable de Lukoil, Vagit Alekperov.

Los estatutos de Repsol, en la que pretende entrar Lukoil, no dicen nada de ayudar al Ejército español ni de que el Gobierno pueda interferir en su consejo.

En el pasado, Rusia no ha dudado en utilizar a Gazprom, como arma política. En enero de 2006, Gazprom (de la que fue máximo responsable el actual presidente ruso, Dimitri Medvédev) cortó el suministro de gas a Ucrania. La maniobra se interpretó como un castigo del Kremlin a su vecino.

En varios medios se considera a Lukoil la “hermana pequeña” de Gazprom, pese a ser privada. De hecho, la ofensiva por Repsol salió a la luz hace dos semanas tras un supuesto lapsus del vicepresidente ruso, Alexander Zhukov, que habló del interés de Gazprom (no Lukoil). De inmediato, el Gobierno español dejó claro que no estaba por la labor, por su carácter público. Luego se habló de “malentendido”.

Lukoil negocia con los principales accionistas de Repsol (Sacyr y La Caixa) comprar hasta un 29,9% de la primera petrolera española, aunque no está claro si tendrá liquidez para ello. Ante las dudas sobre el éxito de la compra, Lukoil se disparó ayer en bolsa un 9,3%, pese a que el crudo bajó más de un 6%. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no se opone a la operación porque Lukoil es “privada”. El vicepresidente Pedro Solbes se negó este martes a pronunciarse pero, en sus primeras palabras sobre el asunto (que estalló hace una semana), dijo que no hay que olvidar aspectos como la “reciprocidad”.

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