Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

Joan Miró, pionero del reciclaje

Robert Lubar reivindica la figura del pintor 25 años después de su muerte

LÍDIA PENELO ·26/11/2008 - 08:00h

Edu Bayer - El historiador Robert Lubar, especializado en arte español del siglo XX, ayer en la Fundació Miró.

"Miró asesinó la pintura y cambió el vocabulario del arte moderno", apunta con orgullo Robert Lubar, el historiador de arte neoyorquino que lleva 25 años estudiando la obra de Joan Miró (1883-1983). Los mismos años que han pasado desde la muerte del artista. Para conmemorar la efeméride, que se cumplirá el próximo 25 de diciembre, la Fundació Miró de Barcelona celebró ayer por la tarde un acto en el que Lubar pronunció la conferencia El legado artístico de Joan Miró. Horas antes del homenaje, el historiador repasaba el texto en una de las salas de estudio de la entidad.

Pintor público

"Era un personaje contradictorio. El pintor puro y a la vez el antipintor pionero del reciclaje. Sus collages son las creaciones menos conocidas. Mucha gente sólo ve el Miró más abstracto, el más lírico, el pintor de los signos, pero también hay un alto contenido de violencia, de agresión, en su obra. Además quiero destacar su faceta de pintor público, comprometido con su comunidad", subrayó Lubar.

Muestra de esa responsabilidad cívica son el mural para la sede de la UNESCO, el del aeropuerto de Barcelona o sus esculturas públicas, pioneras en los años sesenta. "Creó una fundación cuando todavía no abundaban. En los años setenta la Fundació Miró fue el primer museo de arte contemporáneo de España. Él no creó un museo dedicado a la promoción de su obra, sino un centro dedicado a la difusión del arte contemporáneo global. Y eso manifiesta la generosidad de ese artista", argumentó.

Diálogos entre genios

El intercambio artístico de Miró con sus coetáneos fue amplio. Dialogó con Picasso, con Matisse y con Dalí, aunque esa relación, quizás, es la menos conocida. "Mucha gente no quiere admitir el tránsito real entre dos artistas que simbolizan dos polos opuestos en el arte del siglo XX. La relación Miró-Dalí se inició en los años 20. Miró actuó como un mecenas para Dalí, lo introdujo en París e intercedió por él con los galeristas", explica un Lubar relajado y sonriente.

Para este hombre, que de niño quedó asombrado por la obra del autor de El carnaval de Arlequín, pasear por la Fundació Miró es como hacerlo por su casa. Estudioso incansable de los genios de la pintura del siglo XX, Lubar está terminando la redacción de El juicio de Salvador Dalí, un libro escrito a partir de la correspondencia del pintor con la familia Breton. "Los surrealistas juzgaron a Dalí por razones políticas. ¡Le acusaban de ser un artista contrarrevolucionario! Trato las polémicas políticas de los surrealistas de los años 30", apunta fascinado.

Hablando de polémicas, Lubar no quiso comentar la cúpula de la sede de la ONU en Ginebra realizada por Barceló. "No quiero tratar ese tema. Respeto a Barceló, creo que es un artista muy dotado, y según las fotos parece interesante. Pero no voy a hacer ningún juicio, aunque tengo mis opiniones...".