Martes, 25 de Noviembre de 2008

"Los medios compiten con un ejército de aficionados"

El director de ‘Wired’ expone en Madrid su visión sobre los negocios en Internet

PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS ·25/11/2008 - 17:59h

DANI POZO - Chris Anderson, fotografiado en Madrid.

Mientras Chris Anderson aprovechaba ayer la inauguración de FICOD08 para anunciar el fin de las discográficas, las discográficas discutían, en la sala de al lado, “políticas y medidas en materia de protección de derechos de propiedad intelectual en el entorno digital”.

El director de Wired sonríe ante la paradoja: “No me importa lo más mínimo lo que discutan. Mucha gente tiende a confundir la industria musical, en la que participan los autores, los músicos, las tiendas y los consumidores, con las discográficas. Y son la parte de la cadena de valor menos importante. Quizá no hay sitio para ellos en el futuro. Y está bien así. No me importa lo más mínimo”, repite.

Anderson dirige la revista más influyente del mundo de la tecnología desde hace siete años, pero en el mundo de los negocios puntocom es conocido, sobre todo, por haber escrito The long tail (La larga cola), el libro que todos los gurús de Internet habrían querido firmar.

Ayer, en la charla que pronunció en FICOD08, la feria de contenidos digitales que se celebra estos días en Madrid, explicó su teoría: los negocios del siglo XX se caracterizaban porque los canales de distribución de productos y servicios (como las tiendas, la televisión, la radio o los periódicos) tenían una capacidad limitada y estaban perfectamente controlados. Internet, sin embargo, ofrece “un menú infinito”.

“Ya no son los dueños de esos canales de distribución los que eligen qué vemos, leemos o compramos. Ahora los que elegimos somos nosotros”, dice. Así, por ejemplo y según sus datos, la mitad de las canciones que se compran en las páginas de música on-line como iTunes , y una cuarta parte de los libros que se venden en Amazon , no están disponibles en las tiendas.

“Antes de Internet, esos músicos o esos escritores eran invisibles”, explica Anderson. Esa nueva oportunidad de negocio para los invisibles de antaño es lo que Anderson llama la larga cola, una idea que se ha hecho muy popular en Internet.

“La lección de Internet es que ya no existe eso que llamábamos consumidor medio”, concluye Anderson, que antes de fichar por Wired trabajó en The Economist y en las dos grandes publicaciones Science y Nature .

Impacto en los medios

Para Anderson, la “larga cola” afecta a todos los modelos de negocio, pero su impacto es especialmente brutal en los medios de comunicación. “Estamos compitiendo con un ejército de aficionados”, dice, en referencia a los bloggers y los usuarios de la llamada web 2.0, aquella que se alimenta de los artículos, fotografías o vídeos generados por los internautas. “Ya no creamos el contenido”, opina. “Ahora lo que hacemos es crear los lugares donde ellos crean sus contenidos”.

Anderson es especialmente pesimista con los diarios: “La realidad es que lo que publican los periódicos no afecta a lo que realmente te interesa: tu familia, tus amigos, tu vecindario... Los diarios están compitiendo con Facebook. ¿Y qué hará un internauta si sólo tiene dos horas? ¿Leer noticias del día en The New York Times o leer lo que hacen sus amigos en Facebook ?"

Anderson no cree, en todo caso, que esta hecatombe vaya a afectar a su propia revista, ni tampoco contesta si Wired sería la biblia de Internet (como se la denomina) sin su edición impresa. “Lo que nosotros ofrecemos es profundidad”, dice, aunque concede que aún “hay espacio” para algunos diarios: “No es el fin del mercado masivo; es el fin de su monopolio”, aclara.

Anderson asegura que la mayor medida de influencia de un medio es el número de veces que es enlazado en Internet, aunque, en este caso, sus propios datos parecen contradecir sus teorías: la web más enlazada del mundo es la de un periódico con 157 años de historia, The New York Times.

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