Lunes, 24 de Noviembre de 2008

La gran empresa reclama mejor tratamiento fiscal

El Congreso debate hoy la ley de medidas fiscales que, entre otras reformas, adapta las nuevas normas contables

P.G. ·24/11/2008 - 21:52h

Asociaciones empresariales, grupos de presión, patronales y las principales empresas españolas están pendientes de lo que suceda esta mañana en el Congreso de los Diputados. La Comisión de Economía de la Cámara Baja debate las enmiendas a la ley de medidas fiscales que, entre otras cosas, contempla la eliminación del Impuesto sobre el Patrimonio, acelera las devoluciones del IVA y adapta el Impuesto sobre Sociedades a las nuevas normas contables.

Es este último punto el que más atención suscita. La reforma contable va a tener un impacto mayor del estimado en la factura fiscal de las empresas españolas, sobre todo de las más grandes y las que invierten en el exterior. Las nuevas reglas de contabilidad modifican la manera de anotar diferentes activos y operaciones y, al llevar estos cambios al balance, se produce un aumento considerable de la base imponible, esto es, la cantidad sobre la que se paga el impuesto.

Algunos expertos calculan que el impacto fiscal se cuenta en miles de millones de euros. Sólo para Telefónica, el efecto del cambio contable puede llegar a suponer 1.100 millones más en impuestos, y para Repsol, casi 750 millones más. Y el aumento de la factura fiscal se produce en un momento de problemas de liquidez para las empresas.

Los grupos de la oposición han presentado enmiendas en las que plantean pagar el impacto del cambio contable a lo largo de un plazo de cinco años. Esta opción no es mal vista por Hacienda ni por el Grupo Socialista.

Las empresas quieren ir algo más allá y reclaman que se mantengan algunas de las ventajas fiscales que les permitía el anterior plan contable. Por ejemplo, la deducción de las pérdidas registradas por las filiales en el extranjero. Hasta ahora, las normas contables permitían que las provisiones por estos malos resultados redujeran el resultado contable, que es el que determina la base sobre la que se paga los impuestos; ahora, la contabilidad sólo permite anotar estas provisiones si la filial es prácticamente inviable.

Las grandes empresas españolas, casi todas con gran presencia en el exterior, creen que la pérdida de esta ventaja fiscal les coloca en una posición poco competitiva en el mercado exterior y piden que se instrumente un mecanismo al margen de la contabilidad, pues, en caso contrario, "se pierde un gran incentivo para invertir en el extranjero".
El Gobierno y el PSOE se resisten, de momento, a adoptar esta medida, que, de alguna manera, quiebra la relación entre las normas contables y las fiscales. Este asunto se podría seguir negociándo en el Senado, a donde pasará directamente la ley tras el debate de hoy en la Comisión del Congreso.