Lunes, 24 de Noviembre de 2008

ENFOQUE-Ley filipina sobre anticonceptivos irrita a la iglesia

Reuters ·24/11/2008 - 12:21h

Por Manny Mogato

Los folletos colocados a la entrada de la mayoría de las iglesias de Filipinas piden donaciones para los pobres, enumeran los eventos especiales próximos o simplemente solicitan plegarias.

Pero en el corazón del distrito comercial de Manila, una capilla ha colocado una petición para oponerse a una ley de planeamiento familiar del Congreso y pedirles a los fieles del país mayormente católico que firmen.

El proyecto de atención médica maternal, que obligará al Gobierno a promover métodos anticonceptivos si se convierte en ley, se ha convertido en un campo de batalla entre la poderosa iglesia y los activistas.

Algunos obispos han dicho que negarán la comunión y otros sacramentos a los políticos que apoyen la ley, que será debatida este mes en la Cámara de Diputados.

Otros advierten que el crucial respaldo de la iglesia en las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2010 sólo será dado a aquellos que se opongan al proyecto de ley.

"Nunca he visto a los obispos de forma tan agresiva en una campaña por bloquear una legislación social, como en este caso contra la ley de salud reproductiva", dijo Aries Rufo, un periodista que ha estado cubriendo los temas de la iglesia durante más de una década.

"En los últimos seis intentos por legislar una política poblacional, de la Cámara baja una ley nunca sale del nivel del comité. Solo que ahora las posibilidades de que se apruebe una legislación en materia de planeamiento familiar son realmente altas", añadió Rufo.

El proyecto fue aprobado por el Comité de Salud de la Cámara el mes pasado, creando el marco para una disputa con la iglesia, que ha tenido un rol clave en la expulsión de dos presidentes en las últimas tres décadas y bloqueó leyes de divorcio, aborto y planeamiento familiar.

Actualmente, el Gobierno deja los temas de planeamiento familiar a las gobernaciones locales y pocos de ellos promueven los métodos anticonceptivos farmacológicos.

La iglesia recomienda la abstinencia para el control demográfico.

CRECIENTE POBLACION Y POBREZA

Aunque la relativamente pequeña clase media en Filipinas puede fácilmente acceder a los anticonceptivos, millones de mujeres pobres no pueden hacerlo.

El suministro de un mes de la píldora cuesta 39 pesos o alrededor de 0,86 dólares, aproximadamente la mitad del salario diario promedio de casi la mitad de la población.

Sin una efectiva política de control de natalidad, se proyecta que Filipinas, ya el décimo segundo país más poblado del mundo con 90 millones de personas, tendrá una población de más de 140 millones de habitantes para el 2040.

Esto ejercerá una enorme presión sobre su sistema de salud, escuelas y otros servicios, y su capacidad para auto abastecerse de alimentos.

La crisis mundial de alimentos a comienzos de este año se expandió a Filipinas, el mayor exportador de arroz del mundo. La nación ha estado luchando por independizarse de la materia prima, pero la galopante población supera lo que se gana con su producción.

Un estudio de opinión realizado por la encuestadora independiente Social Weather Station mostró que casi 7 de cada 10 filipinos, en su mayoría católicos, apoyan la ley en materia de atención médica maternal.

"Nuestros políticos y legisladores deberían escuchar la voz del pueblo", dijo Benjamín de León, presidente de un grupo que promueve políticas y programas de planeamiento familiar.

"Estamos quedando a la zaga de nuestros vecinos del sudeste asiático porque nuestra población ha estado creciendo más rápidamente que nuestra economía. Es tiempo que nuestros legisladores aprueben una sólida política poblacional", agregó.

Naciones Unidas y el Banco Mundial han apoyado fuertemente a la ley, a fin de ayudar a Filipinas a ponerse al día y alcanzar para el 2015 sus metas bajo los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Pero en la capilla del Santo Niño de la Paz en Manila, miles han firmado la petición para oponerse a la ley, por temor a que pueda dar lugar a una políticas más flexibles del Gobierno.

"Lo voy a firmar, no sólo porque soy una católica devota, sino porque temo que nuestra moral se vea erosionada por el proyecto de ley", dijo Maripaz Balagot, empleada de una compañía de seguros de la capital.

Janette Garin, una integrante del Congreso y doctora, dijo a Reuters que confiaba en que la polémica ley sería aprobada a pesar de la fuerte presión de los obispos católicos.

"Ya tenemos el quórum", indicó.

"Son sólo los políticos que temen no recibir respaldo por la 'ira' de la iglesia. Los mismos filipinos han sido laicos", indicó a Reuters Carlos Celdrán, un fuerte defensor de la ley de salud reproductiva.

Celdrán ha usado el popular sitio de redes sociales Facebook para luchar contra quienes se oponen a la ley.

"Esperamos que la aprobación de esta ley demuestre que la iglesia ha perdido su control de la política y de los políticos", añadió.