Domingo, 23 de Noviembre de 2008

Beirut entre fantasmas en el Festival de Gijón

Joreige y Hadjithomas luchan contra el olvido de los 17.000 desaparecidos en la guerra del Líbano

G. P. ·23/11/2008 - 08:00h

Joreige y Hadjithomas, entre la ficción y el documental.

Llegaron al cine de la forma más natural: sin haberlo pretendido, como una extensión natural de su trabajo artístico. Un proyecto, que ellos concebían como una exposición, acabó en manos de un productor, que lo entendió como una película. Y la rodaron, pero a su manera.

Son Khalil Joreige y Joana Hadjithomas, dos artistas libaneses caídos en el cine desde el arte contemporáneo: "Trabajábamos la fotografía, y poco a poco empezamos a incluir vídeo, textos, leves narraciones en nuestras obras, para acabar finalmente en el cine".

Ninguna de sus películas se ha estrenado en España, aunque llevan años trabajando, siempre sobre las imágenes de su país devastado por la guerra, siempre sobre la necesidad de mantener viva su memoria. El Festival de Gijón les ha preparado una presentación por todo lo alto: una retrospectiva, una exposición titulada Beirut no existe, y un libro coordinado por el crítico Gonzalo de Lucas. Tres puertas para adentrarse en un cine misterioso, nacido de la urgencia y la libertad.

"Mientras la tele busca la imagen espectáculo, la misión del cine es hacer visible lo invisible"

Presupuestos ridículos

En la presentación del libro, de Lucas afirmó que "recuperan un gesto esencial del cine: el de responder con impulso y rabia a la realidad, por encima de largos procesos de subvenciones". "Trabajamos siempre con una estructura mínima, con el mismo equipo y presupuestos ridículos, o sin presupuesto. Sabemos que el dinero llegará en algún momento, y es más importante rodar cuando hay que hacerlo", afirmó Joreige.

Ese impulso por filmar a toda costa se une a su empeño en luchar contra las imágenes simplificadoras de la televisión, que desdibujan la memoria de un Líbano devastado por la guerra. "En nuestro país hay 17.000 desaparecidos, y no se ha encontrado ni un solo cuerpo. Y un desaparecido no es un muerto, es un fantasma, una presencia latente que hay que aceptar. Y mientras la tele busca la imagen espectáculo, la misión del cine es hacer visible lo invisible, recuperar y asumir la presencia de esos fantasmas entre nosotros".

Su última película, Je veux voir, estrenada en Cannes y presentada ahora en Gijón, nació en un viaje con Catherine Deneuve al Líbano: "Nos concedió seis días de rodaje, sin cobrar, y nos la llevamos al Líbano a rodar algo que no sabíamos qué iba a ser". Su método de trabajo camina entre la ficción y el documental, con un guión que nunca entregan a los actores, y una apertura a lo imprevisto: "Hay que tener el coraje de aceptar lo que la realidad te entrega en el rodaje".

 

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