Sábado, 22 de Noviembre de 2008

"Me considero de izquierdas pero CCOO debe ser independiente"

El actual secretario de Acción sindical de Comisiones obreras se presenta a secretario general frente a José María Fidalgo

BELÉN CARREÑO ·22/11/2008 - 20:51h

DANI POZO - Ignacio Fernández Toxo, un histórico de Comisiones Obreras.

Suenan tambores de guerra en Comisiones Obreras. El 17 de diciembre el sindicato celebra su noveno congreso en el que eligirá secretario general. José María Fidalgo se presenta a su tercer y último mandato, pero el histórico Ignacio Fernández Toxo (Ferrol, 1952) ha decidido plantar cara. Ya lo intentó en 2000 para suceder a Antonio Gutiérrez y retiró la candidatura. Esta vez está convencido de que su proyecto es el mejor para el futuro del sindicato.


Si yo fuera afiliada de CCOO, ¿por qué debería votarle a usted?
Estoy tratando de animar un proyecto que parta de lo que son las necesidades que viven la inmensa mayoría de los trabajadores, pero que se inserte también en la realidad de un país que es plural, altamente descentralizado y que tiene que buscar nuevas vías para generar sinergias que puedan ser aprovechadas en beneficio del conjunto de la sociedad donde los trabajadores tienen una posición singular.

Dicen que con su elección, CCOO daría un giro a la izquierda.
A la izquierda... No lo sé, yo creo que lo que son los grandes ejes de la política del sindicato no están en cuestión. Hay que hacer algunos ajustes en la política reivindicativa, en poner el acento en unas cosas más que en otras. Algunas que teníamos en la orilla de la reivindicación ponerlas al centro. Pero yo no soy partidario de poner patas arriba lo que ha sido la política del sindicato.

Entonces, ¿su elección no daría otro acento político?
No, en el terreno político cada uno tiene su opinión. Me considero de izquierdas pero no milito en ningún partido aunque lo he hecho en el pasado. Pero no soy equidistante de las posiciones políticas presentes en el país. Tengo una visión desde la izquierda, pero creo que el sindicato tiene una seña de identidad muy consolidada que es la de la independencia. Como no tenemos hipotecas que nos condicionen podemos actuar con plena libertad, sea el Gobierno de un color o sea de otro y no tenemos que actuar como recaderos de nadie.

¿La crisis económica ha acelerado la crisis de CCOO al acentuar las diferencias?
La proximidad del congreso nos ha llevado a reflexionar sobre algunas cosas que estaban pasando sobre la presencia del sindicato en las empresas. La crisis ha obligado al sindicato a hacer muchos más esfuerzos de los que ya dedica de forma natural. Con crisis o sin crisis, algunas de las reflexiones que planteo van acordes con los cambios en el mundo del trabajo y con la adopción de nuevas formas de relación con la empresa y con los sectores del sindicato. Podría haberse celebrado el congreso hace un año, y los debates serían similares.

Su intención es bajar CCOO al corazón de las empresas.
Tenemos que reequilibrar un poco. Es muy importante la interlocución de las organizaciones empresariales a nivel confederal y sigue siendo útil pero el sindicato necesita hacerse más visible más presente en las empresas. Estar allí donde nacen los problemas de la gente, que es en su relación en el puesto de trabajo. Tenemos un déficit en la relación con las pequeñas y muy pequeñas empresas que es donde está la mayoría del empleo asalariado. Hemos hecho cosas pero tenemos que hacernos mucho más presentes en el centro de trabajo sin perder la cara a los grandes procesos de negociación.

Un relevo de poder en mitad del diálogo social ¿no puede perturbar la interlocución de CCOO como negociador?
No lo creo, no he escuchado a nadie plantear una revolución. Está muy asumido en la organización las posiciones del sindicato en relación con el diálogo social. De todas formas, la continuidad o discontinuidad no depende solo de nosotros. Yo he escuchado y leído algunas cosas en relación con la CEOE que me preocupan.

¿Por qué ahora y no en 2000?
Probablemente por la experiencia acumulada en estos ocho años. En el 2000 hice una apuesta sabiendo que tenía mayoría pero decidí hacer un ejercicio que entendía de responsabilidad. Al final asumí el apoyo a una alternativa que no me convencía pero que parecía la manera de evitar un conflicto de proporciones. Se han mantenido las mismas fracturas que teníamos hace ocho años, se han consolidado otras nuevas y se ha deteriorado la relación entre las organizaciones. Y no culpabilizo a las personas individualmente, pero el director de la orquesta algo tendrá que ver con esto.

¿Cuál ha sido su relación personal con Fidalgo en la dirección?
Cordial. Somos personas educadas.
Madrid le ha dado su apoyo . ¿Esto ejerce de contrapeso territorial con el de Catalunya?
Más que contrapesar los apoyos, aspiro a que una gran mayoría de las organizaciones y del sindicato se identifiquen con el proyecto. Restituir la relación normal entre la dirección confederal y la de Madrid es imprescindible para el proyecto. Habrá que ver si el mandato que nos da el congreso es que la dirección comparta la toma de decisiones con el conjunto de las organizaciones, confederales y territoriales.

¿Eso no se hace ahora?
Estamos ensimismados en la relación con el Gobierno central y las organizaciones empresariales a nivel general. Como si no hubiese otros espacios donde se juegan, y mucho, los intereses de la gente. Partiendo de un hecho incontestable que es que el dinero público circula en gran parte por la vía de las comunidades, el sindicato no puede renunciar a intervenir en la forma en que esos recursos públicos son utilizados. Si lo son
en un sentido progresista o no, como en Madrid.

Fidalgo es reacio a cualquier tipo de descentralización...
Tiene algo que ver con eso, pero también con una idea de país. El Estado español, a través de su constitución, ha decidido organizarse de una determinada manera y ese proceso es irreversible.

Quiere que sólo llegue una candidatura al congreso, pero no retirar la suya.
Creo que deberíamos dar una oportunidad al acuerdo. Pero si no lo hay tampoco pasa nada porque para eso están los votos de la gente.

¿Es asalariado de CCOO?
Sí, pero es circunstancial. Fui despedido en una reconversión de unos astilleros en Ferrol. He renunciado a las prestaciones públicas por responsabilidad y me he dado de alta en el sindicato.

Pues esto son horas extra, en casa del herrero cuchillo de palo.
Defendemos la jornada reducida, pero en el sindicato hay quien trabaja 12 ó 14 horas.

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